Así funciona el sistema de bombas nucleares

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El “botón nuclear” es solo una metáfora. La complejidad de un ataque nuclear y su peligrosidad hacen que el proceso sea mucho más largo y complejo de lo que la idea de botón sugiere. No obstante, a efectos prácticos, el resultado final es muy similar: una vez que se toma la decisión, que “se pulsa el botón”, ya no hay marcha atrás.

Lo más parecido a ese ‘botón nuclear’ es el llamado ‘nuclear football’, un maletín que nunca está a más de tres metros del Presidente y que guarda los “códigos de oro”, el sistema de autentificación que se usa para confirmar los ataques. El procedimiento incluye algunos números que deben ser memorizados y otros que forman parte de una tarjeta cuyos códigos cambian de forma regular.

En ese maletín se encuentran, además, los protocolos de ataque nuclear, un sistema de telecomunicaciones cifrado, los sitios seguros donde el Presidente podría refugiarse y, en general, todo lo necesario para poner en marcha un ataque nuclear en menos de 15 minutos. Por seguridad, hay dos copias idénticas del maletín: una se guarda en la Casa Blanca y la otra acompaña al presidente.

Se calcula que Rusia, tiene tres veces más y roza las 14.000 bombas. El resto de potencias nucleares no se acercan a esas cifras. Eso hace que, aunque el de Trump no sea el botón más grande del mundo, seguramente es el que en mejores condiciones se encuentra y, por eso mismo, el que mejor funciona.

El primer paso es que el presidente decida atacar algún punto del planeta. Es el momento central, es el único que puede hacer y, además, nadie puede frenar el proceso una vez que lo ha iniciado. Eso no quiere decir que no tenga que consultar su decisión.

Sí tiene que consultarlo con ciertos cargos políticos, asesores y mandos militares. Pero la decisión es suya y solo suya. De hecho, esta reunión puede ser solo una formalidad de pocos segundos o durar horas y horas. Depende de lo que tarde en decidir el presidente.

Si la decisión es atacar, acaban los preparativos y comienza el proceso: el responsable del Pentágono debe verificar que la orden viene del Presidente a través de los famosos códigos nucleares. Una vez confirmado, el Pentágono manda un mensaje cifrado de 150 caracteres a todos los operativos relacionados.

En ese mensaje está todo: los misiles que deben lanzarse, el lugar y la hora que se van a atacar y los códigos necesarios para el desbloqueo. Según explican los expertos, este proceso puede durar tan solo tres minutos. Y solo son necesarios 12 minutos más, para que las confirmaciones se completen. En total, un cuarto de hora es suficiente para desencadenar el Apocalipsis y desatar “un fuego y una furia como jamás se hayan visto”.

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