Bajo el gobierno del Socialista Daniel Ortega, Nicaragua también entra en crisis económica

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545 nicaraguenses fueron asesinados en 2018 en las protestas contra el gobierno socialista de Daniel Ortega. Y junto a la represión, Nicaragua también entra a la peor crisis económica en 30 años.

Y es que según el Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua, la economía del país centroamericano se contrajo 4% en 2018, debido a las medidas de asfixia del gobierno contra la empresa privada, entre ellas, una nueva “Ley de Concertación Tributaria” la cual aumenta los impuestos al sector privado para financiar el gasto gubernamental.

Esto, en conjunto con la situación política de 2018, generó que varias empresas privadas cerraran o se fueran del país, lo que ha provocado un aumento en el desempleo, la pobreza, y del déficit fiscal.

Nicaragua aún está lejos de llegar a las condiciones económicas de Venezuela, no obstante, de continuar este camino, se podría ver un exilio masivo de sus ciudadanos para el 2020

“Hay empresas que ya no van a poder seguir operando”, aseguró el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua (Cosep), José Adán Aguerri, que auguró mayor desempleo y pobreza con esas medidas.

El deterioro económico experimentado en 2018 y el que se espera en 2019 no se puede revertir con medidas económicas, porque su origen radica en la crisis política y socioeconómica que vive el país, argumentó, por su lado, la no gubernamental Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en un estudio.

Por su parte, Ortega no cede ante los pedidos del capital privado, quienes llaman a un acuerdo político que gire el rumbo y evite una grave contracción este año, que según el Funides podría alcanzar el 10% en el Producto Interno Bruto del país.

Ortega afirma que la crisis económica que está sucediendo es culpa de las sanciones económicas que impuso la gestión de Trump, entre ellas la NicaACT o Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua, la cual reduce la posibilidad de que este país reciba créditos de instituciones financieras internacionales.

Esta época recuerda a los últimos años del régimen Sandinista, entre 1986 y 1989, cuando la economía se contrajo un 11% en su mayor caída.

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