Bukele sin importarle las críticas sigue luchando contra la delincuencia y el coronavirus

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El presidente salvadoreño Nayib Bukele es objeto de reconocimiento y criticas  por el trato a los pandilleros encarcelados y la determinación de retener a quienes violen la cuarentena por la pandemia del coronavirus. La acción se hizo evidente desde abril, cuando ataques de las temidas pandillas dejaron 50 muertos en un fin de semana.

En respuesta, Bukele ordenó un estado de emergencia endureciendo las condiciones de reclusión en seis penales donde guardan prisión pandilleros.

Imágenes de pandilleros amontonados y sometidos en las cárceles generaron críticas por parte de la prensa internacional y defensores de DDHH quienes catalogan al mandatario salvadoreño de dictador y autoritario.

La realidad de los ciudadanos salvadoreños es algo inimaginable con el caos y violencia que generan estas pandillas, vivir en estas condiciones tan duras  es un mundo muy diferente al que quieren mostrar las redes sociales, ni tampoco es la realidad existente fuera de las fronteras de Salvador, señala Dagoberto Gutierrez, académico salvadoreño.

El mandatario enfrenta cuestionamientos también por su política de confinamiento forzoso de quienes violan la cuarentena impuesta para contener la COVID-19.

Su decisión de ignorar resoluciones de la Corte Suprema de Justicia en contra de la retención de personas en los llamados “centros de contención” es citada como ejemplo de sus tendencias autoritarias.

Sin embargo, muchos ciudadanos apoyan cómo Bukele ha actuado contra el coronavirus y las pandillas en las prisiones y en la calle, en donde autorizó el uso de la fuerza letal para combatirlas. Su aceptación en la ciudadanía viene dada por su propio estilo y por no dejarse manipular por nadie

En El Salvador, las pandillas tienen 70.000 miembros aproximadamente y cerca 17.000 están encarcelados; desde las prisiones siembran el terror en las ciudades, donde se dedican a la extorsión, el narcotráfico y el sicariato.

Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) rechazan la orden de Bukele de mezclar a los miembros de las pandillas rivales en las celdas de las prisiones por considerarlas un preludio para alentarlos a matarse entre ellos. Del mismo modo cuestionó el uso de los “centros de contención” para retener a la fuerza a quienes violan la cuarentena contra la pandemia. Michelle Bachelet, Comisionada de DDHH, también se pronunció contra esa medida.

Así mismo, el mandatario salvadoreño es objeto de inclementes ataques por parte de la prensa internacional asegurando que tiene arremetidas antidemocráticas, queriendo consolidar su poder a expensas de la débil democracia de su país con las intenciones de ser el dictador millenial en la región hispanoamericana.

Bukele criticó en su cuenta Twitter a quienes se oponen a la estricta cuarentena y afirmó que “babean por ver cadáveres tirados en las aceras y poder culpar al gobierno”.

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