China en vías de ser una opresora Tiranía Digital

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Para nadie es un secreto que a pesar de su inmenso desarrollo en los últimos 30 años, China sigue siendo uno de los países más totalitarios del planeta, debido a su férreo comunismo a nivel político que no permite ningún tipo de disidencia en el país, mezclado con el más rancio capitalismo, similar en muchos lugares de China, a aquel primer capitalismo post revolución industrial, en el cual hasta los niños trabajan por más de 14 horas al día.

Un extraño híbrido que mantiene bastante vigilado a los más de 1500 millones de chinos que habitan al país más poblado del mundo.

En ese sentido, China pretende dar un nuevo paso para mantener vigilada a toda su población. Para el 2020, el “gran hermano”, es decir, el gobierno de Xi Jinping, aspira llenar el país con 626 millones de cámaras que vigilarán a los ciudadanos chinos, y ante cualquier infracción, de inmediato se enviará una alerta en un nuevo sistema de “castigo y recompensa digital”.

“Ese sistema, cuando esté implantado en quizá dos años, asignará a cada persona en China una puntuación constantemente actualizada sobre sus conductas observadas. Por ejemplo, en el caso de un peatón que cruce con el semáforo en rojo, y lo capte una de esas cámaras, la consecuencia será una reducción de la puntuación”. indica el portal Alerta Digital.

Y es que a pesar que varios países de occidentes ya tienen sistemas parecidos, el gobierno chino pretende llevarlo a otro nivel. En un principio, cualquiera podría pensar que las intenciones podrían ser positivas: evitar la delincuencia y los excesos de los ciudadanos.

Pero, al ser un país gobernado por una Tiranía Comunista desde hace más de 50 años, la pregunta sería hasta que límite China podría vigilar y castigar a su población a través de la tecnología. En pocas palabras, ahora sería un Estado totalitario digital.

Según los chinos, este sistema de castigo y recompensa premiará a los ciudadanos que no tengan infracciones en su historial. Menores impuestos, y trato preferencial en las instancias gubernamentales son algunos ejemplos.

De hecho, ya hay varias regiones chinas que han implementado “con éxito” este sistema. Aunque sin el plus de la tecnología.

“En el sistema de Rongcheng, cada residente empieza con mil puntos, y, en función de cómo varíe esa puntuación, se clasifican entre A+++ a D. El sistema ha modificado la conducta: increíblemente para ser China, los conductores paran en los pasos de peatones.

Los conductores paran en los pasos de peatones porque los habitantes de esa ciudad, como informó Foreign Policy, han acogido bien el sistema de crédito social. A algunos les gusta tanto el sistema que han implantado microsistemas de crédito social en colegios, hospitales y vecindarios. Los sistemas de crédito social responden obviamente a una necesidad que en otras sociedades se da por sentada”.

¿El problema? No es lo mismo estos pequeños experimentos regionales, a un sistema integrado nacional con cámaras de vigilancia, monitoreo de cuentas bancarias, rastreo del historial de internet, entre otros sistemas de vigilancia social que sin duda recuerdan al Gran Hermano de la novela 1984, escrita por George Orwell.

En pocas palabras, el Estado controla la conducta ciudadana a tal punto que puede llegar a pisar las individualidades. Un control de 24 horas, todos los días, durante toda la vida.

¿Qué opinan ustedes? ¿Este sistema podría ser beneficioso para garantizar una conducta intachable? O por el contrario, ¿sería un exterminio total de toda la privacidad humana?

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