Deudas y Drama a la italiana

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Rimetti a noi i nostri debiti (Perdónanos nuestras deudas, su titulo en español)es otra de las agradables sorpresas de Netflix este año. Si en el articulo anterior hablábamos de la historia de un negociador de los EEUU en Beirut, hoy nos trasladamos a Italia, donde un desalmado “cobrador” de deudas y un pobre diablo en la bancarrota nos van a guiar en una historia llena de miseria y dolor por toda Roma.

El director Antonio Morabito (El vendedor de medicinas;2003), nos trae en su película a dos personajes sobre los cuales va a girar toda la historia. El primero, Franco (Marco Giallini), es un tipo especializado en cobranzas para una compañía de dudosa reputación. Experto en atormentar a los deudores hasta el cansancio, provocandoles ataques de pánico, ira y decepción, Franco ha llegado a usar la violencia para que los deudores salden sus cuentas. Mientras tanto, Guido (Claudio Santamaria), es un hombre sin futuro, desempleado, a solo un paso del alcoholismo y con una vida gris y deprimida, se ve envuelto en una inmensa deuda que nunca podrá pagar. Guido tiene solo una opción, venderle el alma al diablo, o trabajar con Franco, que es casi lo mismo.

En este viaje juntos, el espectador podrá ver toda la miseria y maldad que puede contener una persona en la figura de Franco, quien no teme rebajar a la mínima condición a cualquier persona con tal de conseguir su cometido, mientras que Franco, en su proceso de “aprendizaje”, se siente cada vez mas asqueado de su situación, de la gente, de su país y hasta de la vida misma. Un drama que en ningún momento busca un final feliz. En realidad ni siquiera busca una moraleja.

Esta cinta esta diseñada para mostrarle al espectador lo fuerte que puede ser la vida real, que a veces los peores seres no son ni fantasmas ni demonios, puede ser el tipo que tienes al lado en el vagón del tren. Que no hay esperanzas, y que al igual que Guido, la vida es un circulo vicioso de decepción, horror y adaptación al enterno. Si Morabito buscaba una película en donde todo fuera un desastre sin final feliz, definitivamente lo logro.

Diálogos profundos, buenas actuaciones y un entorno en donde todo juega, terminan de completar una cinta muy atractiva cuando de temas sociales se habla. Si le aplicamos un puntaje, 7 de 10 es justo. Cuando la veas, seguramente encontraras paralelismos entre el Franco y Guido de Italia, con personajes de tu país de origen, porque demonios y tontos útiles hay en todos lados.

 

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