Digid8 la App que servirá para medir el ADN antes de tener sexo

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George Church profesor de la Universidad de Harvard informó que estaba trabajando en una aplicación para encontrar pareja basándose en el ADN. Y, como era de esperar, el mundo biotecnológico se volvió loco ante la perspectiva de llevar Tinder al mundo de la genética.

La aplicación de la que hablaba Church. Digid8, tiene como misión principal evitar citas entre personas que porten la misma mutación recesiva y puedan tener hijos con problemas. Esto, puede ser muy útil en pequeñas comunidades étnico-religiosas que tengan un alto nivel de endogamia.

Según explica Antonio Regalado en la revista Technology Review la intención de la start-up es convertirse en una especie de GPS genético que permita a otras aplicaciones evitar emparejamientos “de alto riesgo genético”. El mismo Church aclara que solo se centrarán en “enfermedades muy graves” que afectan aproximadamente al 5% de los nacimientos.

Eso no ha impedido a los críticos preocupados por cómo se define exactamente esas “enfermedades graves” empezar a hablar de que se trata de una nueva forma de eugenesia. Sobre todo, ante el escenario de que empiece a usarse para bloquear personas con rasgos fenotípicos socialmente menos deseables.

La idea de Church no es nada nueva. Desde 1983, la organización judía Dor Yeshorim  lleva ofreciendo pruebas genéticas a miembros de la comunidad judía (que, precisamente por la endogamia, tienen mayor riesgo de sufrir ciertas enfermedades hereditarias).

Otros países como Islandia ya usan bases de datos genealógicos para este fin, por lo que se puede decir que a priori, no parece mala idea.

Digid8 plantea algunas cuestiones dignas de discutirse: mientras la mayoría de servicios están orientados al momento en el que las parejas ya tienen dificultades para tener hijos, Church da un paso adelante y se va a la fase del encuentro sexual. Una jugada arriesgada, pero aceptable, ya que las apps de emparejamiento no tiene como función principal la reproducción. Siempre que se aseguren ciertos mínimos éticos y teniendo en cuenta que mientras la propuesta se mantenga en un nivel tecnológicamente plausible, puede tener sentido.

Sin embargo,  la falta de consejo genético puede ser un problema. Y uno serio. No obstante, parece que este tipo de servicios, sobre todo en entornos genéticamente complejos, han venido para quedarse.

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