El coronavirus amenaza con callar a los Niños Cantores de Viena

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El futuro de los Niños Cantores de Viena, el coro infantil más famoso y más viajero del mundo, no luce nada bueno debido a la pandemia, explica su presidente y director artístico, Gerald Wirth.

Tras una historia de más de medio milenio, el coro que se financia principalmente con sus actuaciones, afronta una situación inédita, pues no actúa desde el pasado 8 de marzo.

Gracias al coronavirus han cancelado 113 conciertos, cifra que posiblemente aumentará hasta 200 en el resto del año, según Tina Breckwoldt, responsable de Dramaturgia y cuidadora del archivo del coro.

Explica que la pandemia es una catástrofe para todos los organizadores de eventos culturales, pues temen la falta de público y no pueden asumir el riesgo de pagar el alquiler de las salas. Señala que cancelaron la gira por Estados Unidos planificada para el próximo otoño y también la de Alemania en diciembre

Enfatizo que en el país vecino se permitirían los conciertos pero bajo estrictas medidas de distanciamiento físico que reducen a un 25 % la ocupación de las butacas, y eso no es rentable.

La pérdida de ingresos ya asciende a unos 800.000 euros y se estima que habrá subido a dos millones al final del año, lo que puede significar la insolvencia.

“Desde hace semanas mantenemos intensos contactos con varios ministerios y con el Ayuntamiento de Viena, de momento sin respuestas concretas. Pero sí, esperamos alguna ayuda”, dice Wirth, tras admitir que la asociación tendrá dificultades para pagar al personal a partir de septiembre.

Se trata de sobrevivir hasta que el coro vuelva a funcionar de forma más o menos normal, algo que podría ocurrir hacia la próxima primavera boreal si hay una vacuna contra la covid-19, añade.

El presupuesto anual asciende a 3,2 millones de euros, suma que cubre desde sueldos y las vacunas de los niños necesarias en sus viajes a determinadas regiones, hasta la calefacción de la sede en el Palacio Augarten. El grueso de los gastos se destina al personal y a la educación y mantenimiento de los niños, su alimentación y sus trajes típicos de marineros azules y blancos.

El 75 % del presupuesto lo cubren con los conciertos y actuaciones. El resto proviene de las regalías o derechos de autor de las grabaciones (audio y filmes), de patrocinios y eventualmente de algunas donaciones, precisa por su parte Tina Breckwoldt.

Cada niño le cuesta a la organización entre 2.500 y 3.000 euros al mes, indica su Director. Los padres aportan una cantidad más bien simbólica, de 100 euros, e incluso hay quienes están exonerados de esa contribución.

El coronavirus también afecta otros aspectos importantes de la vida de los cantores: el internado está cerrado desde marzo y muchos de los pupilos han tenido que volver a sus hogares (hay miembros del coro de países tan distantes como Nueva Zelanda o México).

Por otro lado, con el fin de minimizar el riesgo de contagios, cantan solo en grupos pequeños, de unas quince voces, y lo hacen o bien en el gimnasio del colegio, o en la piscina cerrada, dos salas con “mucho aire” y suficiente espacio para mantener la distancia física recomendada.

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