El escenario de Venezuela NO es el de Siria

0
415

Recientemente publiqué un análisis donde comparaba las protestas en Ucrania y Venezuela, las cuales son abismalmente diferentes a pesar de tener algunas pinceladas de forma que se asemejan. Ahora me encuentro con una declaración bastante fuera de lugar de Al-Assad donde dice, en entrevista para el canal Telesur, que «El escenario de Venezuela es idéntico al de Siria», una afirmación totalmente errada y que seguramente es producto del lobby socialista.

Debo decir abiertamente que no, no son el mismo escenario y que si la realidad ucraniana era muy diferente, la de Siria es incomparable.

El caso de Siria

Siria es un país de Oriente Próximo, nada tiene que ver con Venezuela cuya herencia histórica proviene de Occidente. Es un país rico en petróleo pero su producción es mucho menor que lo que producía Venezuela para el año 2015, estamos hablando de aproximandamente dos mil millones de barriles diarios, comparados a no más de ocho mil de los sirios.

El conflicto que ellos viven está relacionado directamente con el terrorismo religioso y con intereses internacionales, donde se han dado situaciones de penetración militar extranjera dentro de su territorio.

La religión islámica es predominante, aunque han suavizado, hasta cierto punto, las costumbres islámicas y no existe el conflicto habitual religioso; legalmente hay libertad de culto. En lo educativo, en el caso Sirio se trata de una educación gratuita y curiosamente no obligatoria; además, tienen una población mucho menor que la de Venezuela y una superficie que no llega a una tercera parte del país caribeño.

Siria ha tenido cierta protección de Rusia e Irán, contrario a su relación con los Estados Unidos de América. Esta razón puede tener influencia entre la poco argumentable comparación de Bashar Al-Assad con Venezuela y el presunto enemigo común que ambos tienen, aunque aquí hay ciertas variantes que hay que considerar y una de ellas es que dada la amenaza del Estado Islámico contra Siria, no les quedó otra que apoyarse en las fuerzas norteamericanas abriendo sus puertas para que sus rivales bombardearan a los grupos terroristas. No hace mucho, el presidente Donald Trump aprobó un ataque en respuesta a las muertes por gas en Jan Sheijún. Hasta ahora en Venezuela no ha existido un ataque de esa magnitud. 

Ambos países tienen gobiernos socialistas con la forma de República, aunque Venezuela lleva muchos más años de historia bajo esta condición. En Siria hay abiertamente una Guerra Civil.

Venezuela es otra historia

Al escuchar aquella declaración de Bashar Al-Assad la mayor duda que se genera es la capacidad de discernimiento de quienes siguen a estos líderes.

Venezuela, a pesar de la crísis y los enfrentamientos en la calle, no tiene los conflictos bélicos que sufre Siria. Sí, en Venezuela existe una injerencia, aunque habría que preguntarse desde dónde. Cuba está a la cabeza visible, siendo quien mueve los hilos de la política venezolana, pero si se toma en cuenta que se trata de un pequeño país cubierto de miseria y aislamiento, hay que pensar en quién está detrás de Cuba, lo cierto es que ni Estados Unidos quiso acabar con la influencia cubana ni Rusia se ha desprendido de la isla.

Las deudas con China y Rusia podrían mostrar una notable parcialización del gobierno venezolano pero no hay que dejar de observar que a pesar de todos los ataques retóricos del difunto Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, las relaciones comerciales con Norteamérica no han cesado. El país del norte pudo haber intervenido por la fuerza hace mucho, si esto fuera realmente necesario y de interés para ellos.

Venezuela es un país mayoritariamente católico, con libertad de culto, y con una gran influencia occidental, por lo que el discurso de Occidente queda fuera de contexto en el caso venezolano.

A pesar de que existen enfrentamientos por el liderazgo político, represión y una crísis económica y social, comparar los casos es hasta soez. No se puede negar que en Venezuela existe una injerencia, pero es una legalizada y promovida por el mismo gobierno, donde han permitido la intervención de La Habana en las decisiones, y dentro del mismo tratado Venezuela/Cuba, las acciones de gobierno parecen la de una confederación donde ambos países toman parte.

Esto denota la falta de arraigo por los gobernantes que sobreponen sus intereses personales o de partido por encima de los intereses nacionales, además de la sumisión ante una influencia extranjera.

Esta declaración es un intento de seguir confundiendo la información y generar una matriz de opinión que permea entre los medios y llega a influenciar la forma de pensar tanto de quienes están a favor como de quienes se oponen. Es el uso de un lenguaje común que genera la credibilidad sobre un discurso inverosímil al ser repetido por tantas voces. Así, en todo el mundo, es una tendencia llamar fascista a aquel que no está de acuerdo con el pensamiento socialista.

El escenario en Venezuela, a pesar de algunas coincidencias por ser una realidad socialista, disfuncional y violenta, no tiene nada que ver con el Sirio. No hay un verdadero punto de comparación, ni siquiera el relacionado con la penetración extranjera en su territorio. Aunque si forzara la búsqueda de algo que pudiese compararse, diría que es en la falta de un Estado que tome las decisiones necesarias para resolver la crisis y disminuir sus consecuencias.

 

Comentarios

No hay comentarios

Dejar respuesta