El Papa Francisco vuelve a recibir acusaciones de simpatizar con el marxismo

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Evo Morales regalándole la hoz y el martillo al Papa Francisco en uno de sus encuentros.

Ante las últimas declaraciones del Papa Francisco, en las cuales señalaba que la oposición estaba dividida, y reiterando su llamado al diálogo, generó que las críticas entorno a su supuesta simpatía con el socialismo se avivaran. Y es que hay que recordar que siempre han existido fuertes sospechas de que Francisco proviene de la rama del vaticano más “izquierdista”, aquella nacida con la Teología de la Liberación en los años 60, la cual buscaba conciliar al Vaticano con el avance de la URSS y el Marxismo.

No es la primera vez que Francisco es acusado de simpatizar con el socialismo. Desde su mismo inicio de mandato, se abrió la polémica debido a que este Papa, quien además declaró que los “comunistas piensan como los cristianos” se formó en el ambiente jesuita, el cual ha estado ligado con la rama que pretende unir el cristianismo con el marxismo.

Hay que remontarnos hasta los años 60. Década en que el peligro de una invasión de la URSS a Europa Occidental estaba latente. Además, el marxismo intelectual estaba muy difundido no solo en Europa, si no también en muchos países latinoamericanos, por lo que buena parte de la sociedad de una u otra manera estaba influida con esta corriente de pensamiento, de la cual no escapó la Iglesia Católica.

En este sentido, la iglesia fue previendo la posibilidad de que la Guerra Fría fuese ganada por el bando comunista. Algunos historiadores cristianos y misioneros, empezaron a aplicar el materialismo histórico y la dialéctica marxista para analizar los problemas de la sociedad, algo que tomó especial fuerza en Latinoamérica, donde el socialismo se veía como una solución para la creciente pobreza del continente.

Vista esta nueva influencia del marxismo en la Iglesia Católica, pronto se sentarían las bases para intentar unir el cristianismo con el comunismo, algo que al día de hoy resulta irónico por el carácter ateo del marxismo.

Sin embargo, el Concilio Vaticano II, celebrado en 1965, y posteriormente la Conferencia de Medellín, en 1968, le dieron forma a esta nueva visión de la iglesia ante el mundo socialista, la cual fue formalmente denominada como Teología de la Liberación, cuyos principales postulados fueron tomados del pensamiento marxista.

La Teología de la Liberación tomó especial fuerza en Brasil y Argentina (país natal del actual papa), siendo enseñada en muchos conventos de estas naciones. Lo que dio paso a una generación de obispos influidos en el marxismo.

No obstante, cabe destacar que buena parte de la Iglesia Católica estuvo en contra. El mismísimo papa Juan Pablo II, y posteriormente Benedicto XVI, lucharon arduamente contra esta “desviación de la iglesia” hasta el punto de censurar y prohibir la circulación de escritos de los teólogos de la Liberación en el Vaticano.

Cuando el Papa Francisco tomó las riendas de la santa sede, realizó grandes cambios en cuanto al funcionamiento de la misma, suavizando además esta persecución interna contra los teólogos de la liberación. La polémica inicia cuando en repetidas oportunidades ha emitido comentarios que han sido tomados por algunos especialistas como una defensa sutil del socialismo, incluyendo aquella recordada frase  “los comunistas piensan como los cristianos”.

Además, sus comentarios a favor de hombres de claro talante socialista como Evo Morales, quien le regaló el símbolo del comunismo en uno de sus encuentros, y Cristina Kichner, han generado que las acusaciones relacionadas con su presunta simpatía con el comunismo se multipliquen.

Sus seguidores llaman a no inquietarse y a no malinterpretar sus palabras. Ya que las opiniones del Papa Francisco siempre han sido muy diversas. ¿Son acusaciones infundadas, o por el contrario, el santo Padre tiene algo marxista en su pensamiento? Juzguen ustedes.

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