En relación al caso de Ruperta

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Escrito realizado por la Licenciada en Archivología de la UCV, Ecologista y defensora de los derechos de los animales Jarvith López.

Para nadie es un secreto la situación que atraviesa Venezuela en la actualidad. Un país en el que ya no importan los derechos y el bienestar de los animales, aun cuando existen legislaciones que los amparan y organizaciones que se  abocan a su rescate y protección.

La situación de los zoológicos debe ser un tema de interés nacional, que va más allá de la posición política. Es cuestión de humanidad, la cual se vio reflejada el día de ayer 26/03/2017 cuando un grupo de voluntarios se  acercaron a las instalaciones del Zoológico de Caricuao, con el fin de aportar su granito de arena para la alimentación de Ruperta, intentando entregar el  resultado de la recolección de alimentos como zanahoria, auyama, lechosa,  cambur, naranja, piña y acelgas.

Dicha intención, se originó por la publicación de múltiples fotos en las que se  apreciaba a la elefanta en pésimas condiciones de salud, la cual impactó debido a que ella es un animal emblemático del África y que ha estado en nuestro país durante muchos años, aproximadamente 46.

Decenas de voluntarios se dieron a la tarea de llevar donativos, aun cuando ya conseguir alimentos para el consumo propio es un karma diario al que se  enfrentan todos los venezolanos, sin importar en qué parte del país se  encuentren o su estrato social (hay excepciones).

Dichos donativos no fueron aceptados por las autoridades del parque y fue restringido el acceso al mismo  con asistencia de la Guardia Nacional, supuestamente “por la seguridad de los animales”

Si bien es cierto que existen “personas” que envenenan a los animales a través de los alimentos, no hay que generalizar, también existen otras de buen corazón que buscan ayudar a los animales tanto como si fuesen humanos. Pero queremos destacar que no estamos de acuerdo en lo absoluto con las declaraciones dadas por la directiva del Zoológico y la irresponsabilidad que  han tenido tanto con Ruperta como cientos de otros animales durante tantos  años. Acerca de ello, han podido mencionar lo siguiente:

  • “Son especulaciones”
  • “Hay suficiente comida para los animales, porque el Estado lo garantiza, la elefanta tiene una descompensación por una diarrea que tuvo a causa de las porquerías que les dan los visitantes del parque”
  • “Está atendida por un equipo de multidisciplinario especialista veterinario para su recuperación”
  • “Presentó el día jueves un cuadro atípico (una caída) a consecuencia de un resbalón en el área de manejo”
  • “Por medidas de seguridad sanitaria no pueden recibir donaciones de alimentos” (se puede entender)
  • “No caer en especulaciones”… Caramba, qué fácil se dice eso al saber de las muertes de los siguientes animales:

La danta “Marcia” murió por consecuencia de una constipación estomacal; el  hipopótamo “Safari” por ingerir una pelota presuntamente arrojada por un  visitante (muerte que se puedo evitar con asistencia médica inmediata, pero no fue el caso); la hipopótamo “Rosita” producto de un cólico; el puma por las  heridas causadas en un enfrentamiento con otro de la misma especie (tampoco recibió atención médica inmediata), las zorras que fueron sacadas de  exhibición por su avanzada edad, el caballo pura sangre que murió descuartizado por sujetos que violentaron la seguridad del parque.

Por otra parte, se conoce el caso del cunaguaro del Zoológico del Pinar, el cual se automutiló por sufrir de zoocosis (enfermedad causada por el estrés de estar en cautiverio, que generan alteraciones en su conducta, al golpear y morder los barrotes, pasear de un lado a otro, balancearse continuamente, comerse sus excrementos y, en el peor de los casos, la automutilación de sus  extremidades).

Esto es para llamar a la reflexión acerca de lo que padecen estos animales al no estar en su hábitat natural.

El águila harpía (especie en peligro de extinción) del Parque Miranda, también murió por un paro cardiaco, de 40 años, siendo una de los casos más longevo para esta especie en cautiverio. Fue disecada y ahora es expuesta en el  Museo de Ciencias de Caracas. Nunca conoció la libertad.

Las aves y los felinos del Parque Miranda también se han visto afectados por el tema de la alimentación, no reciben ni 1/3 de su dieta y los estragos de ladesnutrición ya empiezan a notarse.

Que “hay suficiente comida para los animales”. No nos engañemos, sabemos que no es así, en el caso de ellos cada especie tiene una dieta específica,muchos de ellos han enfermado por no recibir su dieta y se ha tenido que  sustituir con “lo que hay”, al igual que muchos venezolanos hoy en día.

Con respecto a la comida chatarra que le arrojan los visitantes inconscientes, esto siempre ha pasado, no es desde ahora, y por supuesto tiene consecuencias muy negativas, debido a que ellos tienen una dieta particular y su sistema digestivo no es igual de nosotros, y es aquí cuando pregunto ¿en dónde está el personal de seguridad para evitar o controlar que los visitantes comentan este tipo de actos? Además, esto no pasa única y exclusivamente con comida chatarra, también pasa con los artículos personales, y hasta juguetes.

En conclusión, la situación de los animales y los zoológicos a nivel nacional es precaria. Ellos no están recibiendo las raciones completas ajustadas a su dieta, no se controla el comportamiento de los visitantes al arrojarles objetos, no se reconoce las carencias de los centros que en teoría se encargan del bienestar de las especies, y simplemente quedan en el olvido.

Esta lucha no solo es porque Ruperta sea alimentada correctamente, es para que todos aquellos animales que se encuentren en cautiverio, tengan una vida digna. Suficiente con quitarles la libertad.

“La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales” Mahatma Gandhi

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