#EntrevistaOEA| Betilde Muñoz nos habla de Migración, Coronavirus y Democracia en Suramérica

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Comprender a Suramérica hoy pasa por una revisión en materia de migración, coronavirus, inclusión y democracia es por eso que decidimos conversar en esta oportunidad con la Dra. Betilde Muñoz Pogossian, quién hoy destaca como Directora de inclusión Social en la OEA y que además cuenta con una amplia trayectoria de arduo trabajo por la región

Sin más que agregar, pues su trabajo habla por si solo, les dejamos a continuación nuestra entrevista completa:

La migración es una decisión trascendental en la vida de cualquier ciudadano, antes de migrar y en un proceso de reflexión muy interna los migrantes ponen en una balanza los riesgos y los beneficios de esta decisión para su vida, los riesgos son más que conocidos y estudiados: discriminación, xenofobia, trata de personas, vulnerabilidad frente organizaciones irregulares como el narcotráfico y el crimen organizado, etcétera. Desde tu posición, y a lo largo de tu carrera has tenido la oportunidad de conocer esta situación desde un punto de vista integral, no sólo a través del estudio de datos sino a través de las experiencias recogidas en tu trabajo dentro del entorno de la OEA.

De allí nuestra primera pregunta: ¿Cómo has visto reflejado está dura experiencia de la migración forzosa en los relatos de los migrantes? ¿Cuáles son las causas más comunes de la migración en la región de las américas?

Existen muchos factores que entran en juego a nivel individual y familiar, a nivel contextual histórico y cultural, y a nivel de los procesos políticos y económicos en los países de origen, y acogida, que pueden explicar los fenómenos migratorios. Sin embargo, factores como la pobreza, la desigualdad, la violencia, la inseguridad, el reclutamiento de pandillas, la violencia sexual y de género, pueden ayudar a explicar los desplazamientos humanos en nuestra Región. Por ejemplo, muchos ciudadanos deciden cambiar de país debido a la pobreza y a la falta de movilidad social. Es decir, la experiencia de la pobreza y la poca expectativa de superarla a nivel personal, y a nivel familiar se convierten en razón suficiente para cambiar de país. En esto ayudan también las diásporas, y la existencia de redes de migrantes que posibilitan el desplazamiento con acceso a dos recursos valiosos en el proceso migratorio: información, y soporte logístico una vez en el país de llegada. Por otro lado, las Américas tienen los niveles de violencia más altos del mundo. La violencia afecta la posibilidad de participar plenamente en actividades productivas, atenta con la integridad y tiene efectos psicológicos graves en la vida de las personas. Es así también que ésta ha sido un factor expulsor de la población en muchos de nuestros países, pero quizás con foco particular en Guatemala, Honduras y El Salvador. Para esta subregión, los efectos del cambio climático, y la consecuente inseguridad alimentaria también es factor explicativo de los desplazamientos de personas. En nuestra región, también tenemos en la actualidad la crisis de desplazamiento forzado más grande que ha sufrido nuestro hemisferio, la de migrantes y refugiados venezolanos, y donde ya entran en juego los factores antes mencionados al igual que variables políticas y jurídicas, y en particular, la existencia de vulneración de derechos humanos. Esto también aplica al desplazamiento de ciudadanos nicaragüenses (mayormente hacia Costa Rica) que se dio a partir de la crisis y represión de Abril 2018. En los relatos y experiencias de los migrantes en toda la región, se ven reflejadas esas motivaciones y la más importante motivación es siempre tener una vida digna, proveer por si mismos con trabajos dignos, y conseguir un futuro mejor para ellos/ellas y sus familias.

2. Uno de los ejemplos más notables a lo largo de la crisis sanitaria originada por el coronavirus, ha sido la magnífica gestión jefas de estado frente a la pandemia, tenemos el caso de Taiwán con la Presidenta Tsai Ing-wen, el caso de Alemania con Ángela Merkel y el caso de Nueva Zelanda con la Primera Ministra Jacinda Ardern.

¿Qué rescatas de esta gestión o de esta lección para la región de las Américas? ¿Es igual de valorado el rol de la mujer en el ejercicio político en la región? ¿Cómo es hoy el papel de la mujer en la política en la región?

Jefas de estado como la Canciller Angela Merkel de Alemania, la Primera Ministra Jacinda Ardern de Nueva Zelanda, o la Presidenta Tsai Ing-wen de Taiwan demostraron cualidades como la empatía, el sentido de humanidad, de conectar con la gente,  de comunicación asertiva, y de practicar el liderazgo horizontal para manejar la crisis del COVID-19. También fueron capaces de enfocarse en detalles de la crisis al tiempo de seguir enfocadas en los objetivos más macro de bienestar público, mostraron flexibilidad de pensamiento, capacidad de trabajo en equipo, versatilidad (multitasking) y de analizar cuidadosamente información científica para la toma de decisiones.  Estas son características mapeadas por los estudiosos como buen liderazgo, y también identificadas en estas mujeres lideresas que están manejando bien la pandemia.  La pregunta más amplia es si estas son cualidades de liderazgo que solo tienen las mujeres? Y si, los hombres tienen las opuestas? Creo que no. Hay hombres que pueden perfectamente operar con empatía, humanidad, comunicando asertivamente, etc, como también puede haber perfectamente mujeres que operan con lógicas autoritarias, de suma-cero, de forma jerárquica. Pero creo también que es posible aseverar que debido a los modos y condiciones en que hemos sido socializadas las mujeres, estas son cualidades que tienden a caracterizarnos, y que vemos claramente reflejadas en esas lideresas. Quizás la pregunta más importante es que tipo de liderazgo, independientemente de si lo ejerce una mujer o un hombre, es el que funciona mejor, y el que la ciudadanía espera en un país en un momento de la historia determinado como el que nos ha presentado el COVID-19, por un lado, y por el otro, si las mujeres debido a ciertas condiciones de nuestra socialización (que vale decir también puede tener algunos varones) nos habilitan para ese tipo de liderazgo que está necesitando el mundo en el contexto del COVID19, pero también de degradación del ambiente, de la regresión de derechos, del deterioro democrático, etc. Y personalmente creo que la crisis del COVID19 ha hecho evidente que la ciudadanía quiere otro tipo de liderazgo, un liderazgo que las mujeres estamos listas para entregar.  

Sobre la situación de las mujeres en la política en la Región, creo que tenemos el vaso medio lleno. Nadie puede negar que han habido progresos, sin embargo, dado que representan el 50% de la población, 50% del electorado y en la mayoría de los partidos políticos, también 50% de la militancia, deberíamos ver similares niveles de representación en las esferas de toma de decisiones. Esto no está pasando. Los obstáculos son varios, pero los estructurales y sociales que asignan a mujeres un rol en lo privado, excluyéndolas de lo público, son quizás los más fuertes de derribar.

3. A lo largo de tu intervención en la conferencia sobre Migrantes OEA del presente año, ofreciste algunos datos del flujo migratorio en la región de las Américas, algunos de ellos bastante alarmante y que en más de una oportunidad pasan desapercibidos en el debate político regional, desde tu consideración,  ¿A qué se debe esta falta de atención al asunto migratorio en la región sudamericana? Ello teniendo en cuenta que la gravedad del problema tiende a aumentar o agravarse conforme no se toman cartas en el asunto, ¿Ves viable una mesa de trabajo permanente y coordinada desde la OEA para los asuntos migratorios en la región?

Como he argumentado antes, la crisis de desplazamiento forzado de 5 millones de venezolanos es la más grande que ha tenido el Hemisferio en su historia. Sin embargo, debido a que 80% de estos millones de venezolanos se han asentado en países de Suramericano, se ha instalado la percepción de que es un “problema regional” o casi hasta subregional, y que solo en este Hemisferio es donde deben proveerse las soluciones. Esta visión de que es una “crisis regional” y no una global es lo que, a mi modo de ver, le ha restado atención al tema migratorio. Lo mismo aplica para el caso de nicaragüenses desplazados y de ciudadanos de Guatemala, Honduras y El Salvador, que migran en menores números que los venezolanos. Sin embargo, a escala mundial representan un reto de protección para la comunidad global de naciones.

La OEA cuenta con un espacio de diálogo político, la Comisión de Asuntos Migratorios, o CAM, que precisamente reúne a representantes de los Estados Miembros de la OEA para discutir de forma permanente temas migratorios. Esta es una mesa que los países tienen a disposición para llegar a acuerdos y definir respuestas comunes a los retos migratorios en la región. Adicionalmente, la OEA es el foro político por excelencia a nivel regional, y está siempre presto y a disposición para generar espacios de coordinación.  

4. Sabemos que tienes experiencia en procesos electorales. Una de las consecuencias políticas e institucionales que ha arrojado el coronavirus ha sido la suspensión o la postergación de muchos procesos electorales fundamentales para la democracia, ello en un ambiente y un clima donde el populismo va en ascenso, generando así un caldo de cultivo perfecto para que el autoritarismo merme la institucionalidad democrática.

Desde tu experiencia ¿Cómo crees que afecte la pandemia en la institucionalidad y procesos democráticos en la región? ¿Qué recomendaciones darías para mantener un buen clima político en estas condiciones?

En efecto, la pandemia del COVID-19 está teniendo impacto en todos y en todos los niveles, aunque sí vale decir que usualmente afecta de forma más pronunciada y diferencia a los grupos en situación de vulnerabilidad. Más allá de esa realidad, y a nivel del impacto en la democracia, la pandemia está alterando las condiciones para el ejercicio de los derechos civiles y políticos de la población. Para contener los contagios, los gobiernos de la región han tenido que tomar medidas que van desde las restricciones al tránsito, y la actividad productiva, hasta el derecho de movilidad, y cierre de fronteras, y limitaciones al derecho a la protesta para evitar aglomeraciones al igual que controles  por parte del estado al acceso a la información sobre la base de que se pueda estar diseminando “desinformación” en una situación de crisis. Otras medidas han involucrado la postergación de elecciones, y el tránsito hacia toma de decisiones de política pública por vía de decretos del ejecutivo. Pero también está latente el recrudecimiento de la represión en países que ya experimentaban quiebres democráticos. En este contexto, es importante tener en cuenta que las medidas de contención y mitigación de la pandemia deben ser  proporcionales, y temporales, solo establecidas con el fin último de proteger los derechos a la salud, a la integridad física y a la vida de las personas pero sin restringir sus derechos o amenazar la democracia.

A nivel electoral, creo que los órganos electorales enfrentan muchos retos porque organizar una elección en contexto de pandemia no es “riesgo cero.” Siempre existe la posibilidad de que el evento que reúne a la mayor cantidad de la población en un solo día sea también donde se contagie de coronavirus la mayor cantidad de personas. Esto hay que evitarlo. De ahí que diría que las recomendaciones son en cuatro dimensiones: en la dimensión comunicacional, en la dimensión operativa, en la dimensión tecnológica y finalmente, en la dimensión política. Me refiero a que será importante, por ejemplo, comunicar al electorado los protocolos para la votación pero también los sanitarios; será importante entender como capacitar a miembros de mesa por modos virtuales, y como usar redes sociales para educar al electorado; será importante aprovechar el uso de las tecnologías pero sin dejar de considerar la situación particular que enfrentan los grupos en situación de vulnerabilidad. En lo operativo será importante considerar modos alternativos a la votación tradicional llevando urnas electorales a localidades, y hasta a los hogares de personas, especialmente aquellos en situación de riesgo como los adultos mayores. Todo esto puede implicar modificaciones a leyes o reglamentos así como financiamiento adicional, por lo que será importante la coordinación política con otras ramas de gobiernos para proteger el estado de derecho y conseguir el fin último de proteger a la población.

5. Durante el conversatorio realizado por la Red de Politólogas y la universidad de Guanajuato diste una explicación acerca de cómo el estudio de la teoría política da un marco referencial a la hora de elaborar propuestas institucionales desde la OEA para los gobiernos o decisores públicos. ¿Cómo el Coronavirus ha trastocado o afectado este marco referencial a la hora de elaborar propuestas?

Creo que el coronavirus ha revelado y hasta exacerbado las profundas desigualdades que ya enfrentábamos como región. Precisamente por esta razón, desde el Departamento de Inclusión Social de la OEA publicamos la Guía Práctica de Respuestas Inclusivas y con Enfoque de Derechos ante el COVID-19, con el objetivo de guiar las respuestas de los países miembros de la OEA en cuanto a las políticas públicas o respuestas ante el COVID19, teniendo en cuenta que hay afectaciones particulares a poblaciones en situación de vulnerabilidad.  En la guía también planteamos tres principios claves para estas respuestas, que creo deben ser el marco referencial para elaborar políticas públicas en la Región en la etapa pos COVID-19. En primer lugar, garantizar “el enfoque de derechos”, es decir, tener como norte a la hora de diseñar las políticas el entramado de marcos normativos interamericanos de derechos humanos. En segundo lugar, garantizar el principio de igualdad y no discriminación, es decir, que la política que se diseñe esté basada en acceso igualitario a los derechos por parte de toda la población, y finalmente, el concepto de interseccionalidad, es decir, el entendimiento de que en una persona pueden coexistir múltiples ejes de desigualdad que podrían anular o limitar el goce de sus derechos. 

Agradecemos nuevamente tú disposición por responder esta entrevista, así como tú incansable labor por la Democracia y desarrollo de la región, mil felicitaciones desde nuestro equipo

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