La Caída de Zabgrum

0
187
BTCClicks.com Banner

Por: Elver Sánchez.

La fortuna y la prosperidad nunca volvieron a Zabgrum, el resto de los recuerdos de mi vida son tan dispersos en mi actual ancianidad, pero lo que pasó en la gloriosa ciudad de Zabgrum, la ciudad donde nací, viví y era tan feliz en lo que hacía en mi gratificante oficio, jamás se perderá de mi memoria, incluso si la somnolienta muerte y el olvido me abrazaran con todas sus fuerzas, aún recordaría ese día. Trabajaba feliz, rodeado de libros y manuscritos en el Archivorium Arcano de los magos sapientes de Zabgrum; era un joven copista, me dedicaba a transcribir documentos viejos sobre antiguos encantamientos, simbologías y conjuros, también conocimientos historiográficos de grandes pensadores y filósofos de antaño, de poetas y escritores literarios que nos ofrecían ricas historias románticas y trágicas, que nos hacían reír y llorar.

El Magisterio Arcano, estaba constituido principalmente por tres ordenes de magos; Los kah, los Mog y los Ong. Los Kah, eran los magos inquisidores, se dedicaban a perseguir a los magos corruptos que usaban su poder para el mal, especialmente a los miembros de una diabólica secta llamada “los adoradores de la sangre” que popularmente les decían “hematófilos” como manera despectiva. Los Mog, eran los magos videntes, eran ciegos, no poseían visión en el mundo material pero si en el inmaterial, los espíritus usaban sus dones para comunicarse con el mundo terrenal y nos distribuían su sabiduría para el bien de la humanidad; y de último estaban los Ong, los magos sapientes, esta era la orden a la que yo pertenecía, nos dedicábamos al conocimiento, a preservarlo, fortalecerlo, alimentarlo y distribuirlo por todo el reino de Sogg, pero los conocimientos de magia y encantamientos se quedaban en el Magisterio, ya que solo era para el dominio de los magos.

Nuestra contra parte en el reino era el Templo del Sol y la Luna, quienes se dedicaban a predicar la fe y era la única religión oficial de Sogg, los sumos sacerdotes y acólitos no nos miraban con buenos ojos e intentaban de llenar de dudas y desconfianza sobre nosotros a todos los adeptos, dándonos mala fama aunque nuestra intención siempre abogaba por el bienestar del reino. A pesar de los choques de enemistad que había entre las dos instituciones, la tolerancia era estable y no había confrontaciones ya que las leyes en Zabgrum era muy estrictas, tanto para protegernos a nosotros como a los predicadores. El auge del final del reino de Sogg, tuvo su inicio en Zabgrum, y yo fui uno de los pocos que tuvo el horror de conocer el origen de la devastación y el insaciable dolor. Después de la muerte de Merlok, el imponente, líder de la orden de los kah, por parte de un despiadado hematófilo, el consejo de grandes Archimagos del Magisterio se reunió para escoger a un nuevo cazador, que se encargase de la poderosa tarea de limpiar la ciudad de los indulgentes, y fue entonces que tomaron la unánime decisión de escoger a Nub’Suk, el indolente, su titulo le hacía honor a su frivolidad, a su falta de compasión y sus aires de verdugo, no solo tenía experiencia luchando contra los hematófilos y poseía todo conocimiento sobre sus ritos y terribles conjuros, sino que también sabía donde buscarlos, sus sentidos estaban mas desarrollados que cualquiera para inquirir el mal.

Aunque los métodos de Nub’Suk eran para nada ortodoxos puesto que ejecutaba al instante a todo al que atrapaba, aveces pasando por encima de las leyes del reino, lo que dio mas cavidad a los argumentos sucios y condenadores de los sumos sacerdotes del Templo de la Luz y la Luna, para decir que los magos traerían “el fin de los días” ya que los hematófilos también son magos y que no pasaría mucho tiempo de que todos los magos tomaríamos el camino del dolor y la destrucción; una serie de discursos retóricos de una institución que quería hacerse del poder del conocimiento y ser el único organismo mas importante en Sogg. En una de sus búsquedas, Nub’Suk, encontró uno de los escondites donde los hematófilos realizaban sus maléficos rituales; el y los demás inquisidores liquidaron a todos los miembros del lugar y utilizaron magia purificadora para limpiar el sitio, y fue ahí mismo, donde consiguieron los orbes prohibidos de Sharnak, el dios de los hematófilos, que habían estado ocultos dentro de la ciudad desde que la mortal secta llegó, esto se vio como una “victoria productiva” pero lo que no sabían es que iba a ser el principio del fin.

En vez de destruir los orbes, los llevaron a la casa inquisitorial como trofeos resguardados por los Kah; y es aquí, donde todo comenzó, pasaron los días y las patrullas de inquisidores se hacían cada vez menos frecuentes, especialmente por las noches, habían personas que aseguraron atestiguar que llegaron a oler una especie de aroma putrefacto y extraño despidiéndose de la casa inquisitorial, el olor era tan nauseabundo que las personas salían corriendo disparadas de las cercanías del lugar; durante esos días también se divisaban casos de personas desaparecidas, gente angustiada clamaba ante el gran consejo policial de la ciudad por la búsqueda de sus familiares; las personas estaban aterradas no solo por las extrañas desapariciones sino también por los indescifrables símbolos dibujados en las paredes de la ciudad que eran cada vez mas frecuentes, los ciudadanos ya no iban al cuerpo policial sino que acudían a los Kah, ya que sabían que era obra de los hematófilos y que, para el imaginario de todos, se habían multiplicado más. Los Kah, solo daban respuestas vacías para calmar a la gente, asegurando de que la ciudad estaba casi limpia de hematófilos y que en cualquier caso, solo se trataba de vándalos que querían infundir miedo en la ciudad, y sobre los secuestros dijeron que acudieran al cuerpo policial, ya que ellos solo trataban con asuntos sobre el mal uso de la magia en Zabgrum; pero la gente estaba cada vez mas y mas en pánico; conforme pasaban los días empezó a notarse un bajo desempeño de los Kah dentro de la ciudad, cada vez se veían menos recorriendo las calles lo que acrecentaba la inseguridad y el miedo.

Los Archimagos se dieron cuenta de esto y decidieron investigar por su propia cuenta lo que pasaba en realidad en la casa inquisitorial, y lo que descubrieron los dejó impactados con las bocas abiertas; en el lugar había un altar enorme que se elevaba en la sala de reuniones del edificio, encontraron cuerpos desmembrados por herramientas de tortura, ídolos de piedra bañados en sangre, runas malditas de terrible maldad plasmadas por las paredes y por el suelo, y al fondo, se encontraba una estatua del dios Sharnak con los tres orbes prohibidos sumergidos en una vasija llena de sangre, el horror impulsó a los Archimagos a aniquilar a todos los Kah de la orden y posteriormente a destruir la casa inquisitorial con poderosos hechizos de destrucción, para no permitir que el mal que liberaron salga libremente a la ciudad, los orbes fueron erradicados junto con estos y la orden de los Kah fue disuelta por completo.

La magia maligna de los orbes era tan influyente que comenzó a corromper las mentes de los Kah, llevándolos a la demencia, secuestrando civiles de la ciudad y sacrificándolos brutalmente ante el dios Sharnak, el suceso causó tal pánico e impacto en la población que dejaron de confiar en los magos y ya no buscaban la sabiduría de estos, sino mas bien a los sacerdotes del templo del Sol y la Luna, los magos eramos excluidos de Zabgrum y esto solo fue el principio. Al estar disuelta la orden de los Kah y sus habilidades para rastrear el mal, los hematófilos aprovecharon para comenzar a tener influencias dentro de la ciudad, ocupando cargos relevantes dentro de la política y la religión, bajo identidades secretas lograron convertirse en cortesanos, sumos sacerdotes, y hasta jueces y fiscales, y solo se ocupaban de atacar al Magisterio Arcano y a proclamar la disolución y desaparición de todos los magos por los métodos que fuesen necesarios, incluso la muerte.

Los hematófilos llegaron a escalar rápidamente dentro de las jerarquías más importantes hasta llegar a formar parte del consejo de la cámara principal del rey hasta convertirse en consejeros personales del rey Hairub III, señor de todo Sogg y protector de Zabgrum, sus mentirosas y seductoras palabras se convirtieron en hechos desde entonces, propugnando el fin de todos los magos del reino, las nuevas leyes condenatorias dieron paso al odio y las personas formaban hordas para capturar a todos los magos de la ciudad, los pocos que logramos huir nos llevamos todos los libros y pergaminos que pudimos, y escapamos por catacumbas secretas que iban hacia afuera y que solo se revelaban con magia, pero a los que fueron capturados los ejecutaron en horcas, los ahogaron, incluso los quemaron en hogueras hechas de manera ordinaria en plazas y recintos, y todos los edificios manejados por el Magisterio Arcano como el Archivorium, la biblioteca principal y la sala de las ciencias fueron arrasados y los libros quemados en las calles, y las personas formaban círculos alrededor de las fogatas que hacían celebrando la expulsión y la purga de los magos como si con eso se hubieran resuelto sus problemas.

La crueldad, la locura y la ignorancia asolaron por completo la ciudad hasta el punto en que las influyentes palabras de los hematófilos lograran oficializar la disolución del templo del Sol y la Luna y en su lugar, se rindiera solamente culto como único dios a Sharnak, y levantaron templos y altares y una enorme estatua de él en la plaza mayor frente al palacio del rey, donde realizaban ritos dementes de sacrificios humanos y perturbadas alabanzas; al final, en los días posteriores la ciudad se había convertido en un nido de suciedad, las calles estaban llenas de heces y sangre y el agua impura y llena de enfermedades, el hambre y la desesperación se habían convertido en otro de los problemas principales, y las moscas, las ratas y otros animales carroñeros pululaban por toda la ciudad, los hematófilos no hacían otra cosa que mofarse del mal que habían hecho y para terminar de completarlo, manipularon al resto de la ciudad para crear un umbral siniestro hecho de cadáveres y sangre que abrió camino a bestias y seres retorcidos, y mucho fuego que en solo unas horas quemó la ciudad por completo y a la mayoría de sus habitantes.

Y esta es la historia de la caída y destrucción de Zabgrum, la que fue la gloriosa capital del reino de Sogg, ahora es una ciudad en ruinas rodeada por un desierto maldito donde moran fatales espectros y abominables criaturas infernales sirvientes de Sharnak, no puedo recordar sino con dolor en mi corazón lo hermosa que era y lo que es ahora en este momento, pero aunque se perdió Zabgrum, el conocimiento y los buenos recuerdos que me he traído no se han perdido décadas después, hasta convertirme en el último mago sabio de Sogg.

Comentarios

No hay comentarios

Dejar respuesta