La poca salud mental del venezolano en peligro tras el mayor apagón de la historia de Venezuela

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Luego de más de una semana del mayor apagón de la historia del país, aún los venezolanos sufrimos las consecuencias de esta debacle nacional que generó una importante cantidad de pérdidas humanas aún no contabilizadas, incluyendo por supuesto las consecuencias económicas y peor, los problemas generados en la salud mental de los venezolanos.

Y es que los niveles de estrés del venezolano fueron elevados a su máxima expresión, debido no solo al colapso eléctrico, sino a la falta de agua, gas, y a la imposibilidad de comprar debido a la escasez de efectivo, y a la caída de los puntos de venta. Ya de por si, muchos venezolanos no poseen reservas de comida para más de dos días, por lo que el caos generado llevó al límite los nervios de nuestros ciudadanos.

El problema de la luz eléctrica ya está en buena parte resuelto, destacando que Nicolás Maduro y el chavismo acusó a Estados Unidos de sabotaje, aunque para nadie es un secreto la importante falta de mantenimiento de las instalaciones del sistema nacional eléctrico. No obstante, aún buena parte del país tiene graves fallas con el bombeo de agua y el servicio de internet.

Las fotos de los caraqueños recogiendo agua del Guaire y de otros lugares no aptos, es una muestra de la desesperación de la gente.

“Sin agua, sin luz, sin medicinas, sin dinero en efectivo ni transporte. Esto ha sido tremendo”, declaró a la AFP Victoria Milano, de 40 años. Aunque en su casa ya tenía electricidad, teme que se vuelva a cortar.

Recordemos que este gran apagón inició a las 4 de la tarde del pasado jueves, afectando a todos los estados de Venezuela.

Donde hubo más pérdidas humanas fue en los hospitales. Decenas de venezolanos dependientes de máquinas para sobrevivir, y en conjunto a recién nacidos, lamentablemente fallecieron debido al apagón. Evidentemente, nunca habrá números oficiales.

Para el segundo día, el caos era palpable. Saqueos en Maracaibo y otras ciudades también demostraron esa desesperación total.

A partir del tercer día, el venezolano estaba al borde de la locura. Es difícil imaginar si esto se extendía algunas centenas de horas, ya que al cuarto día, la luz empezó a llegar en buena parte del territorio,

Lo peor es que a pesar de la relativa normalización, una tragedia como esta se puede repetir en los próximos meses, e incluso mucho peor. Un país que ya de por si está a media máquina, y el cual, al menos en el corto plazo, no ve una salida del oscuro tunel.

El gran temor de los venezolanos es que el país se termine de apagar, y esta semana fue la primera alerta. Mientras, aún el venezolano tiene algo de salud mental. ¿Seguirá aguantando? o mejor dicho ¿Hasta cuando?

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