La Rebelión de las Masas

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Por: Johan Rivas

“Las masas se ha hecho indóciles frente a las minorías; no la obedecen, no la siguen, no las respetan, sino que, por el contrario, las dan de lado y las suplantan” Ortega y Gasset

El título de este artículo hace alusión al libro del Filósofo Español Ortega y Gasset, que si bien fue publicado por primera vez en el año 1929, su contenido y significado mantienen una vigencia sin desperdicio, para contextualizarlo en la realidad político-social venezolana.

Para el autor las masas están hechas para ser gobernadas no para gobernar, si bien han contribuido para mal o para mi bien en las revoluciones de la humanidad (Revolución Francesa, Revolución Bolchevique, Fascismo) el peligro de su actuar radica en la forma pasional-no raciona-de hacer las cosas.

El problema de las masas es que pretende actuar por sí misma, rebelarse contra su propio destino, actuar de una sola manera-con violencia- porque no tiene otra. Deja de lado el sistema de normas que rigen la sociedad pues no saben qué hacer con ello.

El hombre masa quiere suplantar al excelente, actuando peor que el anterior, pues metió el pasado glorioso en un saco y saco de él lo que le convenía.

Alineó su pensamiento, colocó un sello hermético al intelecto (un harakiri a la materia gris), una obliteración de las almas la llama el autor, convirtiéndose así en masas rebeldes, revestidas de poder.

El craso error no fue despertarlas sino permitir que participen en la dirección de las riendas del país, darles espacios “democráticos” para que discutan, donde por muy acertada que sea su opinión difícilmente podrá tener una idea lúcida para solucionarlo. La masa no juzga las ideas del político, tampoco las pone en un tribunal de otras ideas, pues es innata la conciencia de su limitación, el vulgo ciego y sordo impone su opinión, la razón sin razón, defendida con la violencia en el ejercicio de la actividad política es lo normal en la masa.

“El hombre masa no atiende a razones, aprende en su propia carne”

No pretendo generalizar la voluntad de las masas como el principal problema del país, pero sí como un elemento importante. La masa no es esa multitud que reclama Libertad y cese al Comunismo, la masa es la no-ordenación de esa multitud amorfa en un nuevo proyecto Nacional.

Venezuela necesita una élite política, económica, científica y educativa, altamente capacitada que le indique a la masa por donde es el camino, para que a mediano plazo ésta le diga a sus gobernantes: “ya sabemos, ahora sigamos juntos”. En las manifestaciones cívicas que se han efectuado en estos tres meses de lucha, hay intelectuales que protestan contra la Tiranía. El intelectual para mí es el que toca cuatro o violín como señal de protestas o aquel profesional que solo lo representa el pabellón tricolor y las ganas de luchar por Venezuela.

La pasión desbordada en las calles no está siendo interpretada correctamente por los actores políticos, jugar al desgaste y burlar a la mayoría de los venezolanos es muy peligroso, con eso no se juega, pues una multitud vejada, humillada, sedienta de justicia y libertad es la que ha decapitado monarcas y derrumbado imperios.

El intelectual imbuido en las masas si no es escuchado-según Ortega y Gasset- se convierte en intelectual masa. Para Hannah Arendt, las masas surgen con un líder populacho, que intenta por sobre toda las cosas homogeneizar y acabar con las clases sociales (la igualdad que profesa el chavismo), preparando así el terreno para un régimen Totalitario, allí radica la importancia de diferenciar los estratos sociales y la sana convivencia entre ellos, debemos apostar a una clase media pujante y en ascenso (cosa que ha destruido el Comunismo).

Otro elemento importante en el Totalitarismo es la demagogia, característica particular del Régimen Chavista, pero que la oposición copia a la perfección; al respecto la escritora, expresa lo siguiente: “[…] lo que ejerció la fascinación no fue la habilidad de Stalin y de Hitler en el arte de mentir, sino el hecho de que fueran capaces de organizar las masas en una unidad colectiva para respaldar sus mentiras con una impresionante magnificencia […]” (Arendt, 2008, p. 416)

Como diría un post anónimo de Facebook: A veces me pregunto si estaremos condenados a estar manos de ineptos políticos que solo buscan su beneficio. Política al final, la astucia del mentiroso y el carisma del oportunista”. Ortega y Gasset lo diría de esta manera:

“[…] El poder público se halla en manos de un representante de masas. Estas son tan poderosas, que han aniquilado toda posible oposición. Son dueños del poder público en forma tan incontrastable y superlativa, que sería difícil encontrar en la historia situaciones de gobierno tan prepotentes como éstas. Y, sin embargo, el poder público, el Gobierno vive al día, no se presenta como un porvenir franco, no significa un anuncio claro de futuro, no aparece como comienzo de algo cuyo desarrollo o evolución resulte imaginable. En suma, vive sin programa de vida, sin proyecto, no sabe dónde va porque, en rigor, no va, no tiene camino prefijado, trayectoria anticipada. Cuando ese poder público intenta justificarse, no alude para nada al futuro, sino, al contrario, se recluye en el presente y dice con perfecta sinceridad: “soy un modo anormal de gobierno que es impuesto por las circunstancias” es decir por la urgencia del presente, no por los cálculos del futuro […]” (Gasset, 1958 p.93).

Respetar la voluntad general es lo que deben hacer las cúpulas políticas, un “líder” político “puesto en libertad” no es Venezuela, la población es consciente que el diálogo político no seca el llanto de la madre que perdió a su hijo, ni sana las heridas de perdigón, tampoco borra de las memoria colectiva la represión vivida. Si algo hemos aprendido estos años es que la democracia tiene muchos enemigos, que un demagogo profesional se convierte en Tirano, que la libertad se pierde muy fácil y cuán difícil es recuperarla.

La madurez y  objetividad política del venezolano, que mantiene la lucha suprapartidista me hacen pensar que debemos dejar de ser dirigidos para ser verdaderamente gobernados. No sólo internalizamos la democracia en nuestro espíritu, también la libertad y el anti-comunismo, elementos fundamentales para la construcción de una nueva Nación, depurada Venezuela y una vez reencontrados como venezolanos, observaremos salir el sol en el horizonte.

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