La tumba de Stephen Hawking estará junto a la de otros dos grandes de la ciencia, Charles Darwin e Isaac Newton

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El pasado 14 de marzo el mundo fue conmocionado con la muerte de uno de los científicos más importantes de los últimos tiempos, hablamos por supuesto del físico Stephen Hawking, quien falleció a los 76 años de edad.

En este sentido, sus cenizas serán enterradas en la Abadía de Westminster, en la cual también se encuentran los restos de otros dos grandes científicos que marcaron sin duda el curso de la humanidad. El físico Isaac Newton, creador de la teoría de la gravedad, y el naturista Charles Darwin, quien concluyó que el ser humano desciende de los primates, siendo el primero en teorizar sobre la evolución de las especies.

Previamente, el funeral se realizará en Cambridge, conocida ciudad universitaria en la cual el gran físico dedicó sus años de trabajo intelectual. Los hijos del científico agradecieron los homenajes que el mundo entero le realizó a su padre, y expresaron en un comunicado:

“Nuestro padre vivió y trabajó en Cambridge durante más de 50 años. Era parte integral y muy reconocible tanto de la universidad como de la ciudad. Por eso, hemos decidido que el funeral se realice aquí, la ciudad que tanto amó y que tanto lo amó a él”.

El funeral, que se realizará el próximo 31 de marzo, será privado, sin embargo, se estima que cientos de fanáticos y jóvenes científicos inspirados en el trabajo de Hawking, intenten asistir.

El conocido científico fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica a los 22 años, enfermedad neuromotora cuyo pronóstico de vida es de menos de tres años. Sin embargo, Hawking logró superar las barreras viviendo 50 años más, y realizando grandes descubrimientos. En los años 70, su trabajo acerca de la energía emitida por los agujeros negros, al contrario de lo que se pensaba comunmente que ni siquiera la luz puede escapar de ellos, lo llevó a la fama dentro de la comunidad científica.

En los años 80, gracias a un sintetizador de voz y una computadora que permitía que Hawking, a través de diversos movimientos de su rostro (ya había perdido movilidad en sus extremidades), siguiera comunicándose y trabajando en sus teorías acerca del Big Bang hasta entrado el siglo XXI, en el cual la enfermedad avanzó y apenas podía generar una palabra por minuto, hasta que gracias a la ayuda de Intel, y a un novedoso software predictivo, pudo volver a comunicarse con su familia y alumnos.

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