#LeanderEntrevista| Plebiscito en Chile y sus implicaciones para la Democracia local

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A escasos días del plebiscito en Chile conversamos con Luís Fernando Sánchez y Henry Boys Loeb, dos destacados abogados y expertos en materia constitucional sobre el contexto actual y las implicaciones de los próximos comicios electorales para el país austral. De manera que hoy, dada la importancia del tema en cuestión para la Democracia chilena le traemos una importante entrevista a fin de aclarar este convulso panorama.

Conforme avanza la campaña electoral y las manifestaciones políticas a lo largo del país parece que la tendencia del plebiscito para decidir si se da paso o no a un proceso constituyente, no es el mecanismo legal en sí mismo, sino una especie de castigo a la clase política; apruebo y rechazo se han transformado en banderas para atacar o defender el statu quo, desvirtuando de esta manera lo que significa un proceso constituyente, es decir, no se ha tomado con la seriedad debida lo que implica a nivel político, económico y social un cambio total del texto constitucional

1.       ¿Qué consecuencias puede tener esta tendencia en la Democracia chilena? ¿A qué se debe esta superficial tendencia?

Creo que lo que planteas se debe en buena parte a cómo los políticos diseñaron y estructuraron este proceso constituyente, afirma Luís Fernando Sánchez, abogado constitucionalista y cofundador de charlas constitucionales.

Que debamos resolver si queremos o no cambiar nuestra Constitución sobre la base de una hoja en blanco, para que después los miembros de la eventual Convención sean electos conforme al mismo sistema y reglas definidas para elegir a los diputados, lo que garantiza un resultado casi idéntico a lo que ahí vemos, con una Convención formada por completo por los mismos políticos de siempre, y que además tengamos que confiar en que van a ser capaces de construir acuerdos amplios y razonables con un quórum de 2/3, y no usar el tercio más uno que permite bloquear cualquier cosa, para satisfacer cada una de las extremas y mezquinas pretensiones de los sectores más radicalizados que hoy se han apoderado intelectual y políticamente de la izquierda, convierte todo este proceso en un plebiscito sobre si le creemos y confiamos en nuestra actual clase política, y ahí el Rechazo se levanta como la opción que cuestiona y critica a nuestra actual clase dirigente por su incapacidad de generar una conducción política equilibrada, que se oriente a satisfacer las urgencias sociales y no a obsesionarse con las fijaciones ideológicas de sectores extremos que por lo demás no representan a nadie. Basta ver ahí que Fernando Atria, uno de sus principales voceros, no fue capaz siquiera de constituir su partido político. Nadie los pesca.

Necesitamos nuevas caras, que sean capaces de ofrecerle a la gente algo de sentido común para variar, y no llevarnos de vuelta a las mismas peleas que condujeron a nuestros abuelos al borde de una guerra civil

Luís Fernando Sánchez | Abogado constitucionalista

En cuanto a las posibles consecuencias de lo anterior, tengo la esperanza de que si gana el Rechazo esto va a significar un castigo tan grande a nuestra clase política que ello va a obligar a los “mismos de siempre” a jubilarse de una buena vez, que es lo que la gran mayoría de los chilenos espera. Necesitamos nuevas caras, que sean capaces de ofrecerle a la gente algo de sentido común para variar, y no llevarnos de vuelta a las mismas peleas que condujeron a nuestros abuelos al borde de una guerra civil. Si gana el apruebo, por el otro lado, esto le dará nuevos aires a esta clase política, que se subirán todos al “carrito” de la victoria.

Iglesia incendiada durante protesta en Santiago de Chile

Por su parte, Henry Boys Loeb abogado constitucionalista chileno y autor del Pequeño Manual Constitucional, destaca: Me parece correcto que se interprete el voto “rechazo” como un rechazo a la clase política. A fin de cuentas, nadie quería un cambio constitucional hasta que los políticos lo ofrecieron como la panacea que resolvería todos los problemas sociales. Pero como no es así, desde una perspectiva estrictamente jurídica, y la gente se ha empezado a dar cuenta de la mentira, ha surgido un enojo muy comprensible en contra de los mentirosos de siempre. Los políticos van a pagar la cuenta de todo esto, gane la opción que gane. Pero hoy estamos en un margen técnico (47-53%) y nadie puede afirmar que tiene la carrera corrida.

Entre muchas de las inquietudes que resaltan en torno al proceso por parte de la ciudadanía chilena es el proceso de toma de decisiones en un posible congreso constituyente:

2.       ¿Cómo se alcanzará el quórum teniendo en cuenta el poco consenso actual? ¿En qué medida afectará esto al proceso de redactar una nueva carta magna?

No será posible alcanzar los 2/3, eso se lo aseguro, nos comenta Henry Boys. Y lo peor es que aún nadie sabe qué diantres significan. ¿Se parte de una hoja en blanco? ¿De la constitución actual? ¿Hay una votación al final? Este proceso está frustrado desde Enero 2020, cuando se aprobó la Ley 21.200 con groseras fallas y omisiones. A fin de cuentas, no sé a quién se le ocurrió que un grupo de abogados iba a poder regular bien algo tan complejo en tan poco tiempo.

Por su parte, Luís Fernando Sánchez asegura que este es quizás uno de los principales problemas de este proceso constituyente.

Nos prometen que van a surgir acuerdos sensatos, con un quórum base de 2/3, entre una clase política completamente polarizada, que no se ponen de acuerdo en nada, y donde la oposición en los últimos años se ha dedicado a nada más que hacerle zancadillas al gobierno. Éste congreso ha alcanzado esta semana el triste récord de la mayor cantidad de acusaciones constitucionales en un periodo presidencial. ¿Alguien puede decirnos de qué ha servido eso? Yo creo que de nada, y solo demuestra que son un grupo de personas que no tienen la madurez para conducir un proceso de estas características.

Pamela Jiles, Congresista chilena

En cuanto a los efectos de lo anterior, ello podría terminar estirando el proceso constituyente mucho más allá del año que nos tienen prometido que esto va a durar. ¿Cuánto se van a demorar siquiera en establecer si va a aplicarse o no el quórum de 2/3 para ratificar al final el texto constitucional como un todo? Ese tipo de discusiones reglamentarias podrían terminar alargándose por meses. Finalmente, y si el estancamiento, bloqueo e inmadurez se eternizan, podríamos simplemente terminar sin una nueva constitución, con todo el bochorno que esto significa ante una ciudadanía ya hastiada, que se merece mucho más de lo que los mismos políticos de siempre hoy les están ofreciendo.

Frente a la constante presión a la que ha sido sometida la gestión del gobierno, hemos visto que la administración de Sebastián Piñera parece haber tomado una postura frente a la opción del Apruebo. Teniendo en cuenta la importancia de su investidura y el rol mediador que se espera del gobierno nacional

3.       ¿Es prudente que se tome una postura tan abierta en un debate que ha trastocado tan a fondo a la sociedad chilena?

No creo que sea justo decir que el gobierno está por el apruebo, responde Luís Sanchez. Es sabido que dentro del oficialismo hay gente de las dos opciones y lo que se ha hecho institucionalmente es simplemente garantizar la ejecución del proceso. Uno podrá quizás tener dudas respecto de la conveniencia de lo anterior en la actual situación de pandemia, donde tantas libertades están restringidas pero al mismo tiempo la oposición le asegura a los chilenos que es algo completamente sensato y seguro que salgamos millones de chilenos a las calles y nos agolpemos en locales de votación para manifestarnos en un plebiscito que, por lo demás, no va a arreglar ninguno de los problemas que la gran mayoría de los chilenos cree se resolverán. La Constitución para lo que sirve es para restringir el poder de los políticos. No para asegurar “derechos sociales” que dependen de la capacidad económica de los países en un momento dado, así que es una mentira lo que está haciendo la izquierda, de convencer a los chilenos de que votar apruebo les va a dar mejor educación, salud y pensiones.

Creo que más allá de lo que diga o no el gobierno o la oposición, lo importante es lo que digan los chilenos de a pie, la gente común y corriente, y que es lo que le conviene más a la ciudadanía. Entendiendo que la Constitución para lo que sirve es para limitar el poder de nuestros gobernantes, obviamente no nos conviene darle a ellos mismos el poder de reescribir esas reglas del juego. Sería como que le demos a los banqueros el poder de reescribir la ley de bancos. Una locura.

Me alegra mucho que Sebastián Piñera haya hecho pública su opción de votar apruebo, porque suma votos al rechazo, nos comentó Henry Boys.

Según datos obtenidos por la encuesta conjunta de IPSO y Espacio Público Chile, 60% de la población chilena ve en el proceso constituyente una “oportunidad de cambio” y “esperanza” frente a un 28% que manifiesta su incertidumbre, desconfianza, miedo y caos. Al mismo tiempo la encuesta refleja otro resultado muy peculiar: 60% de la población siente temor por las protestas, cifra que al revisarse más a fondo refleja que 58% de ello, creen que seguirán presentes a lo largo de estos años. Frente a este escenario hay dos conclusiones evidentes y aparentemente contradictorias, por un lado el deseo de cambio por parte de la sociedad chilena, por otro un temor a las consecuencias del estallido social. Queda entonces preguntarnos:

4.       ¿Realmente existe un deseo de cambio o es solo un temor al conflicto social y político? ¿Cómo conjugar ambas variables en una propuesta que favorezca a la Democracia en Chile?

Partamos por desacreditar su premisa: todas las encuestas chilenas están sesgadas por intereses políticos, al igual que como ha ocurrido en Inglaterra, Colombia, Brasil o EEUU. Tienden a reflejar las tendencias de la clase política que las financia más que del pueblo que las sufre, destaca Henry Boys. A estas alturas, yo solo le creo a las encuestas extranjeras, a Google Trends y a las encuestas de Twitter cuando superan los 100.000 votantes. Todas ellas han demostrado ser bastante certeras e imparciales y, todas también, dan cuenta de que el resultado del plebiscito oscila hoy entre un 47 y un 53%. Es decir, margen técnico. Y que si todos los que dicen votar rechazo votan, gana el rechazo. Dios quiera que así ocurra.

Me alegra mucho que Sebastián Piñera haya hecho pública su opción de votar apruebo, porque suma votos al rechazo”

Henry Boys Loeb | Abogado constitucionalista

En general yo tiendo a desconfiar de las encuestas. En especial porque a lo largo de los últimos años nos hemos dado cuenta de que no son muy eficaces en leer bien a la ciudadanía y rara vez le achuntan, afirma Luís Sanchéz. Creo que muchos de los chilenos hacen una distinción y separación entre lo que es la violencia y el actuar de estos delincuentes con ideología que creen que sus ambiciones políticas están por sobre el derecho de miles de chilenos a no ser agredidos, a no ver sus negocios y casas destruidos, e incluso el derecho de cientos de carabineros a no sufrir una violencia enfermiza solo por el uniforme que llevan; y por otro lado los cientos de demandas y aspiraciones sociales que se llevan levantando hace años, de forma pacífica y sentida por chilenos comunes y corrientes.

La esperanza que muchos ponen en el proceso constituyente nos demuestra algo bueno, y es que sigue habiendo al menos un poco de confianza en el diálogo, la construcción de acuerdos y la democracia, en contraposición a la violencia enfermiza que vemos en las calles. El error, sin embargo, es creer que un proceso constituyente protagonizado por los mismos políticos que ya han fracasado una y otra vez en construir ese país mejor que queremos, van a ser capaces de resolver el problema. Si queremos soluciones distintas, necesitamos a personas distintas, y este proceso no nos ofrece eso.

El coronavirus es una variable importante en este proceso político, el temor de la ciudadanía al contagio, los procesos de cuarentena se han intensificado a lo largo del país, los protocolos sanitarios son poco respetados (aún pese a las altas fiscalizaciones) ha hecho que de cara al plebiscito 50%  de la sociedad chilena tenga miedo a contagiarse durante el proceso, al tiempo que 40% de los entrevistados cree que los contagios aumentarán.

5.       ¿Cómo afectará esto a la legitimidad del proceso? ¿Cómo el gobierno se prepara frente a una conglomeración sin precedentes?

Es una locura, un verdadero sinsentido, hacer un plebiscito en medio de una pandemia, afirma Henry Boys.

Piense usted lo que pasa en Punta Arenas. El plebiscito debería postergarse a Marzo o Mayo del proximo año, de lo contrario esas serán las críticas cualquiera sea el resultado. Y ese, nuevamente, es un error de políticos ideologizados que no se preocupan de la salud de la gente, sino que le dan preferencia a sus propias agendas e intereses. No creo que este Gobierno, ni ningún otro, sea capaz de controlar bien una situación así, ni de proteger a las personas.

Yo creo que esto va a ser sin duda un desafío gigantesco del proceso, y refleja también la inconveniencia de que se haga en este contexto, destaca de igual manera Luís Sanchéz. Si tenemos que millones de chilenos, en especial los adultos mayores, que sin duda por su mayor conocimiento de la historia estarán más inclinados que los jóvenes a votar Rechazo, mayoritariamente no van a votar por miedo a contagiarse, el plebiscito carecerá por completo de legitimidad por una sub representación feroz de una de las opciones políticas. El Apruebo habrá ganado, pero sin ninguna validez, porque todos los chilenos tendremos absoluta claridad de que la mayoría está con el Rechazo. Es políticamente insostenible pretender sostener los próximos 20, 30 o 40 años de nuestra historia republicana en una farsa de ese nivel, y solo ese dato podría terminar conduciéndonos a una nueva crisis, igual o mayor que la de fines del año pasado.

Agradecemos a ambos sus luces y respuestas en esta entrevista tan importante para la ciudadanía suramericana, en especial la chilena.

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