Los clichés del cine

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A todos nos encanta el cine y en algún momento aprovechamos para acercarnos a la pantalla grande para disfrutar de los últimos estrenos. Por lo general, asistir al cine es una forma de relax y diversión que nos permite olvidarnos de los problemas y apartar por un rato la rutina del día a día.

Pero como en muchas disciplinas, el cine está compuesto por una serie de estereotipos, modelos y reiteraciones que se suceden constantemente y que se convierten a la larga, en parte de su naturaleza. Para bien y para mal, siempre existirán los clichés cinematográficos, que tomarán cuerpo en el desarrollo de la película y de seguro se convertirán en parte dinámica de las tramas más entretenidas, sin siquiera nosotros notarlo.

Siéntese un rato y piense en las veces que, casi como al vuelo, habrá visto secuencias que pasan ante sus ojos y que en no pocas ocasiones se ha preguntado en qué otra película pudo haberlas visto. Se sorprenderá de la cantidad de estereotipos y referencias que pululan en las secuencias de nuestras películas favoritas, de las cuales disfrutamos y que incluso han formado parte de de la historia de nuestra vida.

En el cine de terror:

1.- El horror siempre se desencadena luego de que aparecen unos niños cantando alguna canción infantil. Y cada vez que aparece el monstruo, arranca la cancioncita, como para hacerlo calentar más de lo que ya está.  Pero a pesar de eso, el monstruo jamás come niños. Hasta juega con ellos.

2.- En toda casa embrujada, siempre hay un cuarto del que salen gritos y ruidos extraños como si movieran cosas. Ninguno de los habitantes de la vivienda tiene la llave de esa habitación, y si la hay, esta se encuentra en algún lugar escondido, que será revelado después de que el nerd del grupo descifre un complicado código o una lista de jeroglíficos. Luego de eso, el nerd se reivindica cuando las chicas no lo encuentran tan idiota.

3.- En la habitación anterior, se puede ver debajo de la puerta cerrada que hay luces en las noches, como si alguien tuviera un negocio de fotocopiado o una herrería. También hay ruidos ensordecedores que solamente escucha el protagonista, y cuando busca a alguien para que los oiga también, estos cesan.

4.- En toda película de terror hay siempre un negrito cómico y echón, que es al primero que se raspa el monstruo o el fantasma que ronda la casa o la localidad. También el monstruo acostumbra a aparecerse en las escenas de sexo que tienen el tipo que no cree en fantasmas y la chica fácil, y lo menos que esperan es que alguien venga a comérselos o abrirlos en canal en medio de un orgasmo.

5.- Hay veces en que el ente o la aparición es demasiado poderosa y los protagonistas buscan entonces la ayuda de un sacerdote, un médium o un brujo que los ayude a luchar contra la bestia. Por lo general, el asesor muere ya casi al final en medio de una agonía de unos minutos, dejándole a los chicos una clave oculta para derrotar al enemigo, en vez de tener la delicadeza de descifrarla de una vez.

6.- Ya para terminar, los chicos matan al monstruo, casi siempre por medio de un incendio espantoso que se lleva por el medio la casa, una gasolinera y una preparatoria. Todos salen de allí tiznados y renegridos, pero sin ninguna quemadura de consideración. Se van felices y satisfechos por la labor cumplida. Pero siempre quedará por allí un pedacito de monstruo disponible para la segunda parte.

En el cine policial:

1.- El jefe de policía siempre es negro y tiene acidez. Vive presionado por el alcalde y sus electores, que le exigen resultados sobre los casos. De tanto agobio, se la pasa con la corbata floja y con un vaso gigantesco de café en la mano, que es igual al que tienen todos los demás policías.

2.- El protagonista es un viejo policía, que en su último día de trabajo debe realizar una tarea sencilla, como trasladar un preso a tribunales o llevar una caja con evidencia, que a la larga se convierte en una pesadilla de persecuciones, choques y tiroteos. O si no, se trata de un policía joven que descubre por pura casualidad una conspiración para destruir al mundo, y nadie le cree.

3.- Siempre el policía recibirá una paliza como primera advertencia para que no se esté metiendo en asuntos que no son de su competencia. A pesar de que los malos lo atacan con educación uno por uno, al final lleva patadas hasta en la cédula. Pero todo esto es solo un aviso. Y de paso, lo regaña el jefe por llegar tarde.

4.- Ya para la segunda vez, el policía principal se va a enfrentar a los malos con un humilde revólver 38 o una pistola 9 mm, mientras ellos son un grupo comando con experiencia en Bosnia y Afganistán, además de tener un arsenal compuesto de ametralladoras, lanzagranadas y helicópteros. Y con eso debe proteger a su coprotagonista, que es nuevamente el negrito cómico y echón, que ni sabe disparar y tiembla de miedo.

5.- A pesar de su pasado de alcoholismo, multas, tres divorcios, unos hijos adolescentes rebeldes y un secretito de cuando cayó con los kilos, el tipo logra el reconocimiento al salvar a la ciudad y al mundo de una gente muy mala que quería apoderarse de todo.

6.- Curiosamente, poco antes del final, lo tienen amenazado con una pistola en la cabeza, o colgado de una viga a punto de ser lanzado al vacío, y los malos antes de matarlo le revelan con lujo de detalles todos los pormenores del plan macabro para apoderarse del mundo, para abrir la bóveda inviolable del banco o el código del programa de computación que lanzará los misiles nucleares. No lo logran, porque el negrito cómico se atraviesa o le pega un tiro de chepa al matón.

En el cine de acción:

1.- Aunque se encuentre en la ciudad más congestionada del mundo, el protagonista siempre encontrará un puesto de estacionamiento justo en el frente del edificio que va a visitar.

2.- Todos los carros encienden pegando dos cables que están debajo del volante. No valen trancapalancas, alarmas o servicios de localización. En otras ocasiones, el espía va buscando carros con las llaves pegadas en una calle oscura  o en un estacionamiento público, y siempre encuentra uno.

3.- El protagonista siempre se enamora de la espía que mandaron para matarlo. En cada escena resulta evidente la tensión sexual entre ambos personajes. La espía, si es china o latina, muere al final tratando de protegerlo. Si es una catira, no muere, pero se separan porque sus misiones son incompatibles.

4.- Los latinos son narcotraficantes, proxenetas o soplones de la policía. Siempre andan en grupos y viven echándoselas de interesantes. Los chinos también andan en grupos, pero son más silenciosos y terminan contándole un dedo o la nariz a alguien. La mafia rusa tiene comandos que miden 2 metros de largo por 3 metros de ancho y que pegan puñetazos durísimo. No son soplones porque nadie entiende ruso.

5.- La mafia italiana está en todos lados. Sus integrantes son ruidosos y siempre se reúnen en un bar con mesas de manteles cuadrados rojos y blancos. Todos se saludan besándose y palmoteándose la espalda como para sacarse los pulmones, pero cogen mínimo cuando besan la mano del padrino. Las reuniones son alrededor de una mesa rectangular, en una apología al colesterol, las harinas y los carbohidratos. Si hay que matar a algún soplón, lo dejan cenar tranquilo y luego se lo llevan a un cuartico en el sótano.

6.- Nadie nunca pregunta por los muertos. A pesar de que a lo largo de la película hay ríos de sangre, explosiones y cantidades inmensas de heridos, nadie sabe qué hacen con los centenares de muertos que recogen. La lógica indica que las morgues de la ciudad deberían estar congestionadas, pero aparte del regaño que recibe el protagonista por haberse descubierto en medio de la matazón, ni siquiera sale una noticia en la prensa.

7.- Absolutamente todas las bombas tienen una pantalla para detallar los segundos que faltan antes de la explosión. La única forma de desactivarla es con las claves que el asesino le da al protagonista llamándolo a su celular cada media hora. Los celulares que usa el héroe siempre tienen saldo, incluso los que se tiene que robar cuando pierde el suyo antes de desactivar la bomba. Anteriormente bastaba con desconectar el cable azul. Ahora es por medio de un código informático que le facilita un nerd que tiene trabajando en eso toda la película.

Jesús Millán

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