Más allá de la democracia

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Por: J. A. Rivas      

Para los griegos la democracia era un sistema de elección, que nace como respuesta ante las necesidades que se presentan en la búsqueda de derechos y libertades de los diferentes sectores considerados ciudadanos.

Si bien Platón tiene grandes diferencias con la democracia, situándola como el mejor entre los peores sistemas de gobierno. Aristóteles en su libro la Política, considera necesario la instauración de ciertas condiciones para que surja la democracia. Educación, inclusión, formación, preparación y vocación son algunos de los requisitos que debe poseer la sociedad; así como una clase media predomínate, que garantice la coexistencia política entre los ciudadanos.

La democracia ateniense y la moderna presentan múltiples diferencias. La democracia ateniense ejerce un sentido directo de poder en una pequeña ciudad construida en comunidad sin estado, legitimada en la virtud de sus ciudadanos; mientras que la democracia moderna es vertical, con estructura jerárquica representativa, donde los partidos políticos funcionan como sistema de control y medición de poder.

 El voto es otro elemento diferente. En las democracias de hoy el voto es para decidir, mientras en la democracia ateniense el voto era para elegir a quién debía decidir. Es decir, la relación entre participación y elección se invierte. Mientras hoy la elección es la regla y la participación directa la excepción, para los griegos la regla era la participación directa en tanto que la elección era la excepción.

La transición de la democracia directa a la democracia representativa presenta mayores desafíos, la micro-democracia ateniense no satisface las ambiciones de la macro-democracia actual.

La democracia actual acarrea problemas a gran escala que los antiguos griegos no resolvieron, por ejemplo, la relación individuo-estado, constituciones, deliberaciones, participación, libertad de mercado, derechos individuales, universalidad e incluso la igualdad ante la ley (Isonomia para los griegos).

En la cotidianidad la palabra democracia será suficiente para el vulgo, pero en la teoría política no. Cuando la relación de poder ya no es entre individuos sino entre unidades colectivas encarnada en partidos políticos, éstos dejan a un lado lo racionalmente verdadero y persiguen la oportunidad de obtener una ganancia a costa del interés de la nación, ¿a quién responden sus intereses? En la democracia moderna los partidos políticos ya no se enfrentan entre ellos con opiniones que discuten si no como poderosos grupos de poder social o económico. Ellos seducen a la masa apelando a pasiones e intereses. Ya no importa convencer de lo correcto sino ganar la mayoría.

El Politólogo italiano Giovanni Sartori, en su libro: La Democracia en 30 lecciones enuncia una interrogante que sitúa al lector en el significado etimológico de la palabra. La palabra griega demokratia se compone de demos, que quiere decir “pueblo”, y de Kratos, que quiere decir “poder”. Por tanto, traducida al castellano, significa “poder del pueblo”. Si es así, las democracias “tienen que ser” lo que dice la palabra: sistemas y regímenes políticos donde el pueblo es el que manda. ¿Todo resuelto? No. Ante todo, ¿quién es el pueblo? Y después, ¿cómo se atribuye el poder al pueblo? ¿Cómo hay que hacer? En esta sintonía Wendy Brown (Profesora de Ciencias Políticas en Berkeley, Universidad de California) en un artículo titulado: Hoy en día todos somos demócratas. Afirma que “(…) el término contiene una afirmación simple y puramente política: El pueblo se gobierna a sí mismo, es el todo y no una parte ni un gran otro que es políticamente soberano. En este sentido la democracia es un principio inconcluso no específica que poderes deben ser repartidos entre nosotros, ni cómo el poder del pueblo debe ser establecido y asegurado. Desde el principio, el pensamiento occidental de la democracia ha sido una suerte de regateo”.

“El poder del pueblo” se vuelve un problema más complejo, pues en un primer momento es gobernante, y en segundo momento gobernado. ¿Cuándo será gobernante?  Cuando hay elecciones; las elecciones expresan, en su conjunto la opinión pública, pero esa opinión también es condicionada e impuesta en la sociedad. Si las opiniones se imponen las elecciones no pueden ser libres. Para cambiar el concepto deplorable que se tiene de democracia hay que examinar que queda del principio e ideal de la democracia en nuestro tiempo.

La internalización de la democracia en el espíritu del venezolano es un hecho histórico, pero ¿De qué sirve la internalización de la democracia en nuestro espíritu ciudadano, si ésta continua fallando, si los actores políticos trafican con nuestra esperanza? ¿De qué sirve la democracia si no garantiza un futuro optimo a los ciudadanos venezolanos?, entonces; la democracia, se convierte en una cascara vacía, un mero juego de palabras que solo es atractiva por la credibilidad del concepto, algo carente de valor y significado, un ente simbólico que intenta revivir a una República sin pulso hallada en terapia intensiva sobre un catre comunista. Nuestra fortaleza se convierte en debilidad a favor del régimen, oxígeno para un pez fuera del agua, un bastón para un discapacitado político.

El error de los partidos políticos que hacen vida en Venezuela es que ven la democracia como una panacea, la cura para todas nuestras enfermedades, la solución final a todo nuestro sufrimiento, no la toman por los cuernos, sino la tergiversa bajo una espesa niebla de demagogia. La democracia es un sistema de gobierno que se caracteriza, por la división de poderes, alternabilidad de cargos y elecciones libres, secretas y universales. ¿Todo resuelto? No.  la democracia “Ideal” no siempre va a la par de la democracia “Real.”

Elecciones no garantiza vivir en democracia, las repúblicas crean elecciones cuando entran en crisis política. Un régimen Totalitario como el que nos des-gobierna con completa irracionalidad, se vale de la democracia para mantenerse en el poder, se lava la cara con ella. Voto no define una democracia, depositar una papeleta en una urna electoral, bajo un sistema electoral viciado y a favor del régimen no es democracia, es colocarle otra muleta al lisiado bipartidismo MUD-PSUV.

Las recientes elecciones regionales son el mejor ejemplo; pasamos de un régimen completamente acorralado con fracturas en el gabinete político y el alto mando militar a un régimen legitimado internacionalmente. ¿Viste como pisotean tu voto? ¿Cómo se burlan del electorado? La democracia tal y como la conocemos ¡fracasó! No pretendas soñar con una democracia ficticia y surrealista mientras vives en una Tiranía comunista.

La discusión de la democracia en Venezuela no es nueva, tiene sus precedentes desde el siglo XIX con la fundación del proyecto nacional democrático, tal parece que solo  hemos vivido de las tergiversaciones y malinterpretaciones de la democracia (Oclocracia, Partidocracia, Poliarquía, Caquistocracia, Monocracia, Demagogia) más no; de sus virtudes. El error histórico es que no se ha arado el terreno para vivir en plena democracia, surgió como una hierba que crece en cualquier hacienda, como diría Alexis de Tocqueville en su libro: La democracia en América “(…) La democracia, pues, ha sido abandonada a sus instintos salvajes; ha crecido como esos niños privados de los ciudadanos paternales, que se educan por sí mismos en las calles de nuestras ciudades y que no se conocen de la sociedad más que sus vicios y sus miserias”.

La democracia es una línea muy fina que perdimos e intentamos recuperar desesperadamente. La desesperación, la improvisación es lo que explica los azares de la historia que no conducen más que a la impotencia.

Para evitar los errores del pasado decido proponer ir más allá de la democracia.

Para ello es necesario:

  • Eliminar los partidos políticos de tendencia Socialista y todas sus vertientes, llámense, Social Demócrata, Social Cristiano, Centro Izquierda, ramas de un mismo árbol ideológico llamado Marxismo. La cantidad exorbitante de Partidos políticos, no hacen más que tergiversar la democracia, utilizándola como mascara política. El problema no es la democracia, el problema es lo que hacen los partidos políticos con la democracia. La hegemonía de los partidos político de izquierda, demuestra la poca diversidad ideológica que han creado. Ellos ya tuvieron su tiempo, es momento de darle cabida a nuevas fuerzas políticas a la altura de las circunstancias actuales.
  • Cualquiera no puede votar, es necesario tener al menos una noción clara de distintos conceptos, Soberanía, República, Estado, Patria, Ciudadanía y Democracia, conceptos tergiversados en la actualidad. Así como todos somos seres humanos y muy pocos llegamos a ser verdaderas personas, del mismo modo muy pocos llegamos a ser Ciudadanos plenos en este sistema pastoril de masas. Ser ciudadano es un concepto cabal, entes activos en la construcción de la nación venezolana. Una sociedad culta se convierte en un obstáculo para el demagogo o el aprendiz de tirano que quiera tomar las riendas del país, si conocemos nuestra historia no la pueden cambiar a su conveniencia. Si sabemos nuestro pasado evitamos errores en el futuro. Un analfabeto puede tener opiniones firmes, pero difícilmente tendrá opiniones basadas en la información empírica.
  • Cualquiera no puede gobernar, por el asunto de la inclusión no cualquiera puede gobernar. Un político debe ser ante todo un intelectual, no solo consiente de los problemas que aquejan al país, sino de las soluciones concretas que amerite la nación venezolana. Un gobierno debe caracterizarse por poseer una élite intelectual altamente capacitada en materia científica, tecnológica, económica y educativa. Una élite que le diga a la masa por donde es el camino, para que a mediano plazo ésta le responda: “ya sabemos por dónde es, sigamos juntos”.
  • FANB: cada vez que el régimen juramenta y asciende de cargo, al “general del pollo” o el “general del arroz regulado”, le está colocando un ladrillo al muro de la Venezuela Cuartel. FANB, de vuelta a los Cuarteles, de vuelta al resguardo de nuestra Soberanía y el respeto a la territorialidad y la integridad militar.

Dirás que soy radical pero en la democracia griega el demos excluía no sólo a las mujeres, sino a la mayoría de los habitantes de la ciudad. Mecanismos como el Ostracismo definían quién debía, o no permanecer en la Polis. Ninguna democracia ha existido sin que exista una base de exclusividad transitoria compatibles con los principios democráticos, la exclusión de hoy me permite la inclusión el día de mañana.

Mientras el Marxismo nos ha predicado la muerte lenta del Estado, la democracia debe plantearse la reconstrucción moderna del Estado Venezolano. Un Estado orientado hacia el desarrollo, la libertad y el bienestar social, que garantice la participación activa en los ciudadanos, que estos exijan derechos pero también deberes, la democracia debe encarnar un Proyecto Nacional que  jamás se debe sacrificarse por lo que se piensa y se cree de democracia (elecciones o voluntad de la mayoría).

Una mayoría es una cantidad, y una cantidad no puede crear una calidad, por lo tanto se debe trabajar para elegir a los más capaces y mejor dotados y para asegurar que una mayoría de los peores no derrotara a una minoría de los mejores.

Adoptar un gobierno a los nuevos tiempos de cambio, una nueva ciencia política en una nueva Venezuela, nuevos actores políticos desligados de la política tradicional es el deber impuesto que tenemos como venezolano. Mientras continúe nuestro espíritu intacto difícilmente doblegaran nuestro cuerpo. ¡Libertad con disciplina y Democracia con orden!

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