Óscar Misle: “El problema en Venezuela es educativo”

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Situaciones como la violencia, delincuencia, escasez de alimentos, inseguridad, hiperinflación y una marcada ideologización, son básicamente el día a día de la población venezolana. Esta realidad afecta en todos los roles, desde los que se ejercen laboralmente, y principalmente en las familias. En esta última habita una población que aunque no lo parezca, comprende, asimila y actúa en consecuencia a este panorama que presenta Venezuela; la población infantil.

Para comprender cómo se manifiesta la realidad socio-económica, política e ideológica, en la población más importante que tiene esta Nación para su futuro, el equipo de La Arepa Digital, conversó en exclusiva con el fundador del “Centro Comunitario de Aprendizaje” (Cecodap), Dr. Óscar Misle, educador venezolano, psicoterapeuta, orientador y especialista en DD.HH, con más de treinta años de experiencia en el área infantil y juvenil.

Doctor, nuestro interés es evaluar de qué forma influye todo el contexto sociopolítico, económico e ideológico que converge en Venezuela, en la psiquis de los niños. No establecemos un parámetro de edad para que sea usted quien explique las características del comportamiento en las distintas edades.

En cuanto a la crisis social que atraviesa Venezuela, la pregunta recurrente que le hacen a Cecodap es, cómo hacer frente a los cambios que van observando en los niños. Cambios en su comportamiento, las preguntas que hacen, de lo que se dan cuenta y el adulto aún no se ha fijado que el niño ya percibe –situaciones que están pasando en lo político y en lo económico-.

  ¿A qué edad exactamente comienzan a percibirlo, Dr. Misle?

Desde muy pequeñitos. A los tres (3) años ya comienzan a darse cuenta que quieren comer algo y no pueden, que están en una zona conflictiva y por el riesgo no pueden asomarse  a la ventana. Concentraciones políticas, calles trancadas y esto les impide trasladarse, etc. Ahora, lo que se debe comprender es que mientras más pequeño, más dificultad tiene de poderlo verbalizar. Puede sentir frustración, rabia, resentimiento, depresión, ansiedad, miedo, angustia, o tristeza que producen comportamientos que el adulto no es capaz de leer. Entonces se afecta la salud mental del niño, y esto no es que afecta al niño como individuo sino en sus relaciones. “¡Está tremendo, terrible!”. No. Lo que realmente pasa es que está expresando con la acción lo que no puede manifestar con la voz. O también, “ahora se la pasa con una pataleta”. La pataleta es la forma que tiene de reaccionar sobre algo que no puede lograr y le genera frustración.

¿Es igual en las diferentes realidades?

                Las carencias varían, pero los riesgos están. Por ejemplo, el acceso a las medicinas o viajar a donde te gusta pero ya no puedes, provoca en el niño y la familia que lo rodea un desinterés al sector social. Es la frustración o angustia por no tener a la mano lo que se necesita, alimentos, la salud y muy importante seguridad, lo que produce en el niño distintas reacciones. En la medida que aprieta la crisis, las tensiones sociales se hacen mayores. Dependiendo del sector donde se viva. No es lo mismo a lo que accede una persona de un sector popular a una que vive en el este. Hay situaciones que obligan a los adultos a tomar decisiones que los niños van captando.

Dr. Lamentablemente debemos hablar del paradigma político que afecta a Venezuela e influye directamente en la familia y por ende al niño. Éste ha barrido en cierta forma precisamente con las clases sociales. Es decir, la premisa de la igualdad pero en la pobreza. Entonces, cuando se igualan esos dos niveles viene un choque de culturas. ¿Cómo los adultos deben trabajar para que ese choque no produzca consecuencias en los niños como el bulling o cualquier otro tipo de maltrato?

Ciertamente, en la medida que hay escasez, limitaciones económicas, etc. Nos vamos igualando y la gente va perdiendo la capacidad de adquisición. Llevándonos a comprender lo que es la carencia. Ejemplo concreto. Un niño que estudiaba en un colegio privado y migra a uno público porque no se puede seguir financiando la unidad educativa. Ahí es donde ocurre el choque cultural; los intereses son distintos, historias de vida diferentes, las cosas que han experimentado no son las mismas. Entonces, Hay que hacer un trabajo para identificar los factores que están generando cualquier división, tensión o ansiedad.

   Usted confirma en la actualidad una fuerte migración de estudiantes en colegios privados a públicos ¿Cómo debe responder el colegio?

La educación tiene que reinventarse. Debe cambiar la concepción que se tiene que a la escuela solo se va aprender contenido -conocimiento teórico-. Sobre todo la de los niños. Hay que trabajar el tema de la convivencia haciendo énfasis en los valores, pero dándole un contenido práctico. Qué significa la tolerancia, qué significa el respeto a la diversidad, qué significa el reconocimiento del que es distinto. Eso quiere decir, que se deben comenzar a crear espacios en las escuelas para hablar de ese tipo de realidades. Para saber cómo se sienten y cómo trabajar en los vínculos.

   ¿Y los docentes?  

Ese es el verdadero problema, que el docente no está preparado para ese cambio. Porque también el docente sufre las limitaciones, las carencias, es papa, es mamá, es hijo, es ciudadano. Esta es una realidad donde puedes ver que salga lo mejor, pero también lo peor por que despierta inconscientemente en el niño un instinto de supervivencia que en muchas ocasiones es malinterpretado por los padres o educadores.

¿Entonces los cambios influyen negativamente en los niños?

No. Es muy posible que el niño conozca que en esta otra realidad también viven personas que poseen valores, mucha educación y muchas otras cosas que se pueden rescatar en los sectores populares.  Este es un proceso que requiere una transición y no estamos preparados para eso.

¿Cómo debe responder el padre o el docente al niño que percibe toda esta situación? Gente comiendo basura en la calle, hasta peleando por ella…  

La percepción de un país deteriorado, muy limitado, que no te genera expectativas de vida ni ningún tipo de estímulo para sentir, por ejemplo, que lo quiero y me siento parte de él y que no me quiero ir a otro lugar, puede afectar el desarrollo personal del niño.

   Acaba de tocar otro punto de nuestro interés. La migración. Hace poco tiempo vimos como más de 26 mil venezolanos abandonaron en prácticamente un día el país. Lo que ha despertado las alarmas por el desinterés de éstos hacía su territorio y lo que éste implica política y territorialmente. ¿Las nuevas generaciones también estarán marcadas por esta conducta?

Para poder querer un país, el país tiene que permitir que tus sueños se hagan realidad, sentir que te sientes seguro, saber que la familia no está angustiada o tensa. Si un país no garantiza lo esencial y sólo vives en una estrategia permanente de supervivencia, su deseo será buscar en otro lugar lo que no tienes en el país. Quizá no significa que no amas al país, sino que la dirección política de ese no te brinda las oportunidades que mereces.

   Ahora Dr. Hablando específicamente en la población de niños entre 1 y 5 años ¿puede ser probable que en 15 años, esta población ignore por completo lo que podemos definir como amor a la Nación?

                Es muy probable si no se toman desde ahora las medidas adecuadas. En medio de esta crisis, como padres, debemos buscar algún sentido por el cual seguir en el país, que es lo que me ata en él. Eso es lo que puede hacer que nazca en un niño la idea de que esta realidad no va a ser permanente, y que puede cambiar. Ese es nuestro trabajo. No podemos claudicar en la idea o en la esperanza de que en las crisis también se generan oportunidades. Eso va a cambiar en la medida de que cada quien tome conciencia de lo que le toca.

¿En base a su amplia experiencia y anécdotas en el ámbito profesional, usted puede afirmar que si se toman las medidas necesarias en el país, la psiquis de la población juvenil e infantil puede cambiar?

 Si se puede cambiar, y además que podemos aprovechar este importante momento para comenzar hacer los cambios. Existe una anécdota con un muchacho de sexto grado- fue durante un trabajo grupal donde se manifestaron reflexiones muy interesantes- éste se levantó de último y dijo, “Yo comparo el país con mi abuela, para mí ella fue muy importante. Me crió y con ella crecí, fue la que jugó conmigo; luego, le vino una demencia. Yo hubiera podido decir que no quería más a mi abuela porque no era como antes, pero me di cuenta que era en ese momento cuando mi abuela más me necesitaba. Así es Venezuela, no la podemos dejar porque está enferma”. Niños…

 Otro punto Dr, Misle. La información a la que está expuesta la población infantil de Venezuela.

Yo creo que hay una información que no necesariamente forma, si no que genera  mayor división, mayor descontento, mayor énfasis en la frustración. Hay una información para fomentar muros y no para generar puentes. Ahora ¿Cómo asimilar o digerir esa información para que ellos comprendan que el país no es dicotómicamente blanco o negro, sino que hay variantes? Y ¿Cómo hacer para que en la convivencia aprenda a respetar al otro? Es allí donde los padres deben aprender en la práctica lo que significa la tolerancia. También se debe estar atento de poder orientar cuando hay un líder político que utiliza la descalificación, el desconocimiento, el rechazo; y el niño está escuchando esa información, no porque oyó la noticia en el medio, sino porque escuchó el discurso. Eso pasa.

¿Es necesaria en Venezuela la implantación de un nuevo paradigma que promueva el correcto desarrollo de las nuevas generaciones?

Es la búsqueda y lucha nuestra como Cecodap, por 33 años hemos buscado y hecho énfasis de manera reiterada, hemos escrito libros. Es decir, la educación tiene que cambiar, los paradigmas ya no son los mismos. Debe estar dirigida a orientar el compromiso consigo mismo y con el otro para poder construir ciudadanía. Qué significan mis deberes, mis responsabilidades, mis derechos. La transformación de la educación va a requerir una revisión a fondo del para qué de la educación. Y qué tipo de ciudadanos se están formando. Si tienes una educación donde el que es más reconocido es el que es mejor estudiante -el que saca más nota-, aunque no sea solidario, aunque no sea respetuoso del otro o considerado, y a eso se le llama buen alumno; pero hay otro muchacho que quizá no es buen alumno pero posee el resto de cualidades, ese no sale en el cuadro de honor. Sale en el cuadro de honor, el que tiene la capacidad de memorizar más contenido. Pero quizá no sea crítico o analítico. Entonces, si yo tengo una educación que hace énfasis en el desarrollo individual y se olvida de lo social -porque no lo considera válido, porque ha sido así tradicionalmente- esta crisis que estamos viviendo conllevará a que la sobrevivencia sea, sálvese quien pueda; el que logra sobrevivir es el más apto, y el más apto no es el que tenga mayor competencia, sino mayor habilidad para competir con el otro. Eso está en la LOPNA, “lectura crítica de los medios de comunicación”. Hay que verificar las fuentes, los medios, y ahora con las redes sociales. La idea es que cuando el niño escuche a un político o a un director o una autoridad, él pueda captar cualquier contradicción, cualquiera sea la tendencia.

Por ejemplo Dr. En nuestra historia libertaria los medios de comunicación difunden que el mantuanaje venezolano llevó a cabo la revolución por desavenencias con la corona española, pero nunca se ha dicho que realmente fue la invasión napoleónica a España lo que encendió la chispa libertadora, porque no se reconocería a este nuevo poder…

En la medida que se utilice como estrategia de poder el divide y vencerás –la diferencia puede ser política o ideológica- ya deja de ser casual, es intencional. En la medida en que yo quiero conservar el poder, hago una visión entre los buenos y los malos, y una lectura a conveniencia de la historia. Si la población no tiene esos referentes cree que eso es así. El manejo de la información es un elemento que ha profundizado desde hace más de dos décadas. Otro ejemplo, con las protestas nos tocó monitorear qué sucedía con los jóvenes, y descubrimos que los usaban como carne de cañón. Eso es un problema coyuntural; si no tengo alimentos, si tuve que dejar mi hogar, alejarme de un sistema escolar, si no soy reconocido ni me siento parte de una sociedad, eso genera en el joven una sensación que no se puede banalizar, es un resentimiento. Por esto y más es que las familias deben trabajar en romper el paradigma de la dicotomía para no ser manipuladas.

 En cuanto al papel del Estado…

Hay un error del Estado definitivo, porque el Estado es el garante de los derechos ciudadanos, de los niños y las familias venezolanas.

Más temas surgieron durante la hora y media de conversación y aprendizaje con el Dr. Misle. El origen del descuido a los deberes por parte de la ciudadanía, hasta cómo ha influido el carácter populista de los gobiernos en Venezuela en este tema. Asuntos qu influyen por cuestiones de términos a otras edades. Pronto recuperamos el enfoque para que enviase un mensaje a los docentes que enfrentan diariamente la realidad de la población infantil en Venezuela. 

Los invito a preguntarse para qué se hicieron educadores; qué sentido tiene en esta realidad meterse en el aula a trabajar con un grupo de niños y niñas que se están formando. Cuando estamos educando en qué hombre o en qué mujer estamos pensando. Probablemente en un ser que sea crítico, respetuoso, autónomo y que tome decisiones. Que pueda reconocer un error. Para eso hay que darles las oportunidades para que se desarrolle. Es decir, empezar desde ya lo que se quiere a largo plazo.

Por su parte, el equipo de La Arepa Digital envía el más grato agradecimiento al líder del proyecto “Creciendo Juntos”, y gran profesional venezolano Óscar Misle, por permitir el tiempo y los espacios para el completo y armónico desarrollo de este trabajo.

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