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Hace más de dos décadas amaneció la ciudad de Caracas ante la impotencia de haber sido víctima de un atentado contra el Estado. Múltiples razones alimentaban el odio en los corazones de quienes se aventuraron a intentar derrocar al gobierno de otrora. Esos hombres, nefastos, movidos por el odio, intentaban colarse por la fuerza derrocando a otros, igual de viles, pero que enmascaraban sus vicios tras la corbata y el cuello blanco.

Hoy vivimos la consecuencia del fracaso bipartidista, y su hijo, retoño de la ineficiencia de los partidos, atrapó a lo peor de cada uno de ellos y reunió en su seno lo más bajo de cada partido para forjar un gobierno donde se unió todo lo negativo venezolano, como si intentaran burlarse de la obra de Mijares. Socialistas, socialdemócratas y comunistas formaron parte de quella aventura: adecos, copeianos, militares, gente del MAS y del PCV, el chiripero en pleno, porque todas las cucarachas se desplazaron a aquella bandera de revolución, y cuántas estafas se han realizado en nombre de ella, cuántos sueños perdidos, cuánto tráfico de esperanza.

En medio de esta crisis que vive la República, el circo electoral ha sido el principal escenario donde Venezuela siempre pierde. La abstención es el resultado de la pérdida de credibilidad en un sistema y en sus partidos, no al revés. La culpa de todo esto se debe a quienes han gobernado y han participado en ese gobierno, así se hagan llamar oposición, por sus mentiras, por la demagogia, el populismo más atroz y despiadado.

No es responsable votar si ningún candidato es apto para ser elegido, no es responsable votar si quienes dirigen el voto no son aptos para dirigirlo, no es responsable votar si no hay algo que represente las necesidades y los gritos de la nación.

Es patético como la arrogante MUD pretende representar a la oposición y culpar a los venezolanos de sus fracasos, de no haber aprendido nada en 18 años y esperar que los ciudadanos le sigan. Son tan arrogantes que se niegan a abrir espacio para que otros asuman lo que ellos no podrán lograr, iguales al déspota que se niega a dejar el poder, aun cuando nada le sale bien.

Lo único que debe hacernos sentir en calma es que está llegando el momento en que esas dos fuerzas políticas mermen, están muriendo, y con ello, abrirán paso a otros que tendrán la oportunidad de rescatar a Venezuela del infierno MUD/PSUV. Está por llegar el día en que los venezolanos divididos se unan y enfrenten a aquel mal que padece. Hasta entonces, me abstengo.

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