Suicidios en Venezuela debido a la crisis: Una triste realidad de la que nadie habla

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Tristeza, desánimo y desesperación azotan a la población venezolana que no ve una solución cercana a la mayor crisis de nuestra historia. Para aquellos que por alguna razón no han podido encontrar la salida por nuestras fronteras, y no pueden sobrevivir dentro de ellas, la otra solución es el suicidio.

Y es que a pesar de que no existen cifras oficiales, varias ONGs han contabilizado que el ratio de suicidios en nuestro país se ha duplicado en menos de dos años. Las dos causas principales son la de los venezolanos que tienen una enfermedad complicada, y no quieren ser una carga para sus familiares, y la de aquellos que en su desesperación porque no consiguen alimentos, deciden optar por esa difícil opción.

Asimismo, la depresión y las crisis nerviosas son afecciones ahora frecuentes en un antiguo gentilicio que a pesar de que siempre ha padecido problemas, nunca desde el siglo XIX había enfrentado tanta hambruna y miseria, y siempre se había caracterizado por su alegría. Afecciones que además ni siquiera pueden ser tratadas debido a que no hay los medicamentos para ellas, y de esta manera, estos problemas puedan desencadenar en problemas psicológicos más graves que guíen a los venezolanos que las padecen al suicidio.

En su más reciente informe, el Observatorio Venezolano de Violencia hace un llamado de atención: “en varias zonas del país se observa un incremento en el número de suicidios. Mérida sería el epicentro. Allí la tasa fue la más alta de los últimos 30 años, ocurren 19 por cada cien mil habitantes.”

“La depresión, que debe tratarse con terapia psicológica y, en los casos de mayor gravedad con medicamentos, se ha vuelto tendencia en Venezuela por la carencia de dinero para pagar las terapias y por la ausencia de medicamentos en el territorio”, afirma el abogado criminalista Fermín Mármol García al hacer una evaluación de los casos recientes de Venezuela.

Irónicamente, la tasa de suicidios en el país, la cual según las cifras de esta ONG es de 19 por cada mil habitantes, es comparable con la de algunos países desarrollados como Japón. Obviamente, las causas son otras. Al menos en Japón, la presión social por conseguir altos estándares a nivel educativo y laboral llevan a los japoneses que no puedan alcanzar estas metas, al suicidio, caso contrario al de Venezuela que es precisamente por la crisis ya conocida.

Esta crisis colectiva está afectando mayormente a las personas de avanzada edad, quienes al ver que su pensión no alcanza, por sus años no consiguen trabajos aptos, y tienen hijos y nietos afuera del país, sumado a que por su misma vejez, sus gastos médicos se incrementan y no tienen el dinero para cubrirlos, pues deciden no ser cargas para sus familias y optar por el suicidio.

La crisis ha dado paso a una situación de depresión masiva, acorralando a muchas personas en cuadros complejos de psicosis: “Miras para un lado, miras al otro y solo ves gente haciendo colas, muchachitos enfermos en los huesos y familias enteras buscando en la basura. Los basureros de las ciudades parecen un comedor popular. Un gentío revisando a ver qué consiguen para resolver el día. Dijeron que en la cuarta república había gente comiendo perrarina aunque nunca salió una foto de eso. Hoy aquí sí hay material como para hacer varias películas. La gente se mata porque no puede con la desesperación” comenta el articulista ángel arellano

Para el gobierno, esta realidad, así como muchas otras no es de su atención. La cantidad de venezolanos, que en su desesperación y frustración acuden al suicidio va en alarmante aumento. Los venezolanos prefieren abandonar el plano terrenal por sus propios medios, a seguir siendo humillados por el Socialismo que sufre Venezuela.

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